Supervisar la alimentación escolar: una tarea de muchos ojos

Supervisar la alimentación escolar: una tarea de muchos ojos


Desde las primeras horas de la mañana, camiones con contenedores de alimentos llegan a las 339 sedes educativas urbanas y rurales de Cali a entregar las canastas que contienen los complementos alimentarios industrializados o las frutas, leguminosas y los cereales que componen los menús diarios que se preparan en las cocinas escolares del sistema oficial.

Directivas docentes, maestros, personal administrativo, padres de familia y estudiantes acuerdan entre ellos la supervisión de la entrega de los alimentos, a fin de garantizar el cumplimiento en la cantidad, condiciones y porciones de los mismos. El común denominador de todos los actores que realizan tareas de acompañamiento, control y supervisión es asegurarse de que el estudiante, titular del derecho, reciba el complemento según los lineamientos que exige la Unidad Administrativa de Alimentos para Aprender, UAPA, del Gobierno Nacional, para el Programa de Alimentación Escolar, PAE.

Se conoció que en los últimos días encontraron unas cajas sucias, situación que fue reportada inmediatamente, sin embargo “veo que los refrigerios están full e incluso cambiaron la leche, lo cual es un aspecto muy positivo” señaló Samuel Jiménez, estudiante del grado décimo de la Institución Educativa Oficial, IEO, Santo Tomás CASD, líder de un grupo, recientemente conformado, de alumnos que ejercen actividades de supervisión de la calidad de los alimentos en el establecimiento escolar.

Asimismo, dicha labor se complementa con el trabajo que el equipo de supervisión de campo del PAE lidera en las diversas IEO. Julio César Arroyo Albornoz, tecnólogo de alimentos, adscrito a la Secretaría de Educación de Cali, explicó: “somos los encargados de ir a cada una de las sedes educativas verificando el cumplimiento de las condiciones para prestar el servicio de alimentación a los niños; posteriormente examinamos que los alimentos cumplan las características organolépticas, peso, además de condiciones de manipulación y servido”.

El sabor, color, olor, la apariencia y la textura propios del producto alimenticio hacen parte de las particularidades organolépticas que señala el servidor público, quien también tiene la responsabilidad de revisar si hay insumos que deben ser devueltos al operador de alimentos en caso de que alguna de dichas condiciones no sea cumplida. Igualmente, “en el caso, por ejemplo, de los mangos, los mismos deben pesar 200 gramos cada uno, por lo cual, en caso de que la fruta venga más pequeña, pero en condiciones óptimas, se entregan dos mangos por niño superando así el peso de la porción que debe ser suministrada al beneficiario” aclaró Arroyo Albornoz.

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Guillermo Mateus, profesional universitario adscrito a la IEO Santo Tomás, resumió la labor que convoca a la comunidad educativa en torno a la estrategia de permanencia escolar: “acá estamos trabajando todos de la mano para hacer una supervisión participativa de los productos que llegan, revisamos fechas de vencimiento, nos aseguramos de que no haya empaques rotos y que se distribuya el PAE de manera oportuna y en canastas para evitar cualquier tipo de contaminación”.

Los rectores de las IEO, maestros, padres de familia y estudiantes coinciden en la importancia de aprovechar los espacios de participación ciudadana que tiene el Distrito para aportar, construir, consolidar y mejorar los proyectos, programas y estrategias orientadas a promover los procesos de aprendizaje y la construcción de proyectos de vida de los más de 150.000 estudiantes del sector oficial de la capital vallecaucana.

 
 
 

Silvia Cristina Ortiz Burgos


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Fecha de publicación 06/10/2022
Última modificación 06/10/2022

Versión 7.0.1

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