El sueño de una biblioteca que nació de una tragedia y floreció entre las carencias

El sueño de una biblioteca que nació de una tragedia y floreció entre las carencias


Cali ha tenido cambios importantes en el fomento de la lectura y en el fortalecimiento de los espacios para la convivencia y el conocimiento, abrir nuevas bibliotecas hace parte de ello. Por eso el alcalde Maurice Armitage entregó tres bibliotecas totalmente remodeladas que serán como faros de luz para los niños y habitantes de las comunas 4,7, y 16. Una de ellas es la biblioteca de Unión de Vivienda Popular, territorio de inclusión y oportunidades. Así comenzó su historia:

Era el año 1982 cuando en una tarde de julio, tres niños salieron de casa con lápiz y cuaderno en mano a solucionar la tarea que su maestro les dejó. Vivían en un barrio del oriente de  Cali y en ese entonces la biblioteca más cercana era la Biblioteca Departamental ubicada en el barrio Centenario, para llegar a ella, debían abordar un jeep y atravesar la ciudad. Ese día, un accidente de tránsito marcó la historia de los pequeños. Carlina de 9 años, no alcanzó a cruzar la calle, una volqueta terminó con su vida.

“Cuando llegaron los niños llorando me contaron que no habían podido hacer las tareas porque su compañera no alcanzó a pasar la calle y un carro la atropelló. En ese momento supe que tenía que hacer algo. Los vecinos nos unimos, realizamos una recolecta, velamos a la niña en la calle y ese día hice una promesa: no puede volver perderse una vida por ir a una biblioteca, hagamos una en nuestro barrio”.

Así lo recuerda en un mar de lágrimas y con la voz entrecortada, Elina Rodríguez, oriunda de Nariño con corazón caleño. Fue ella quien le hizo una promesa a Dios y a su comunidad y se convirtió en la gestora de la biblioteca ubicada en el barrio Unión de Vivienda Popular que hoy beneficia a más de 16.000  habitantes de la comuna 16.

Doña Elina sabe que las palabras tienen poder y cuando se hace un compromiso con ellas hay que cumplirlas a como de lugar. La forma  cómo surgió el espacio que alimentaría el conocimiento de los niños del barrio no fue fácil. Cuenta que para empezar recibió como donaciones pedacitos de lápiz, pedazos de sacapuntas, cajitas para los lapiceros, dos bancas largas de madera y hasta una pizarra.

“En una banca se sentaban los niños y en otra poníamos los libros. Quedaba en la carrera 42A1 #38-40, cierto día llegué a la biblioteca y encontré los cuadernos, bancas y pocos libros que tenía, tirados en la calle, el arriendo se había vencido”, cuenta doña Elina

Su voz con acento a Pacífico se le quiebra cada vez que recuerda por los momentos que pasó en los que vendían almuerzos a $500 y hacía rifas con tal de tener viva este espacio del conocimiento. Una biblioteca que hoy ya es un gran centro al servicio de la comunidad y en el que los sueños de Elina se viven cada día como una realidad.

Elina tocó muchas puertas, es una mujer con un corazón sensible por la gente, a ella le duele el hambre,  el del conocimiento y el físico también. La biblioteca que un día soñó fue creciendo, lograron encontrar un local en la Carrera 41F# 39 - 30, estaba con el techo dañado, con escombros y el piso de tierra, habitado por personas que se dedicaban al consumo de psicoactivos, generando inseguridad y temor en el barrio.

En el 2000, la insistencia de doña Elina por tener viva su biblioteca logró que las personas que vivían  el local  se desplazarán a otro sector, lejos de allí.

“Hicimos una minga y trasladamos la biblioteca para allá. En el barrio hicimos una fiesta, los vecinos decían que por fin había llegado la tranquilidad”.

Eso es lo que hace una biblioteca, transforma territorios, le pone letras y colores a la vida para crear, formar un futuro diferente, y sus resultados son más efectivos cuando la comunidad se empodera, ama y cuida su espacio.

En el 2004, los niños y personas adultas que participan en la biblioteca se mareaban, la causa, porque no habían comido, entonces a Elina se le ocurrió darles desayuno o almuerzos, creando un comedor comunitario en la misma biblioteca.

No es para más, a ella también le duele el hambre, junto a su esposo, presentó un proyecto a la Alcaldía para que se crearán las ollas comunitarias, hoy conocidas como el programa de Alimentando Sonrisas.

Tener una mejor educación y proteger el futuro de los niños es una responsabilidad de todos, una que la Alcaldía de Cali ha tomado en serio con sus diferentes programas, entre ellos la promoción de la lectura, por eso, el alcalde más social que ha tenido la ciudad, Maurice Armitage, puso sus ojos en ese territorio, en esa casa con un pedacito de vida, con unos cuantos libros.

El barrio Unión de Vivienda Popular es un territorio priorizado por la Alcaldía de Cali como territorio de Inclusión y Oportunidades desde la administración pasada, ahora cuenta con un CDI, un CALI, un parque recreacional con piscina, andenes adoquinados y una nueva biblioteca.

Reconstruida totalmente, con una inversión de $314.725. 880, cuenta, una infraestructura única, con dos pisos que incluyen el comedor comunitario, una biblioteca con enfoque hacia la gastronomía del Pacífico, tiene acceso para personas con movilidad reducida, con una escalera dotada para el adulto mayor y personas en silla de ruedas, también tiene aire acondicionado, un espacio para aprender música, salón de lectura, una biblioteca bonita, colorida, donde dan ganas de no salir de allí.

El sueño de doña Elina sigue mas vivo que nunca y lo mejor será que ella continuará atendiendo en el comedor comunitario y como una guardiana del conocimiento.

“Ver esto, el apoyo que hemos tenido de la alcaldía de Cali, de TIO, de Oscar Rojas, de todos los que han hecho posible esto, genera en mí nostalgia y gratitud”.

#CaliProgresaContigo

 

Geraldine Muñoz Asprilla

Geraldine.munoz@cali.gov.co


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Fecha de publicación 05/02/2019
Última modificación 05/02/2019

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