Autocuidado, de la bioseguridad a la seguridad vial

Autocuidado, de la bioseguridad a la seguridad vial


El COVID 19, en nuestro país, en nuestro Distrito, tiene de cabeza a todas las autoridades  Administrativas y operativas. Por razón del comportamiento de una minoría de  habitantes de nuestra ciudad, las autoridades se han visto abocadas a tomar drásticas medidas para tratar de minimizar lo que viene aconteciendo con la pandemia de la COVID-19, entre ellas declarar el toque de queda y la ley seca en nuestro territorio y todo pensando en función de aminorar el contagio y la mortalidad por COVID-19.

Sin restarle importancia a este flagelo, hemos terminado por olvidar otro “mal” que nos agobia día a día: la siniestralidad vial.

Uno de los grandes azotes en las vías es la inobservancia a las normas de comportamiento vial. Por hacer mención a situaciones concretas, los conocedores y las estadísticas nos indican que una de cada cinco muertes por accidentes de tránsito en nuestro país, especialmente los fines de semana, está relacionada a la ingesta de alcohol, ya sea en el conductor o en el peatón.

Con esto en mente, las autoridades operativas, han optado por dirigirse personalmente a los conductores para darles a conocer pautas de seguridad vial, recordarles que la inobservancia a las normas de tránsito genera riesgos para la seguridad y la salud en general.

Bajo ningún aspecto podemos olvidar que conducir un vehículo es una actividad riesgosa, altamente peligrosa. En este sentido, es necesario que tomemos conciencia acerca de la responsabilidad que tiene el conductor en sus manos, es decir, realizar un manejo seguro y eficiente, que esté acorde con las normas establecidas.

Por lo anterior, miremos los riesgos más comunes a los cuales estamos expuestos los conductores de vehículos, indicando las medidas preventivas recomendadas para cada caso.

Hagamos un ejercicio simple: pensar por un momento en nuestros recorridos habituales, en los otros vehículos con los que compartimos las vías, en los peatones, en la señales de tránsito y en los cruces semaforizados.

Quizás en algunas ocasiones pueda pensarse que operar un vehículo es algo rutinario; sin embargo, hay una serie de riesgos a los que se exponen los conductores, que es preciso evitar.

¿Cuáles son los riesgos de accidentes en las actividades de los conductores de vehículos? ¿Alguna vez nos hemos tomado el espacio para pensar en ello?

Entre los riesgos más comunes podemos mencionar los siguientes:

  • Choques
  • Atropellamientos
  • Volcamientos

No dejemos que un comportamiento permisivo de nuestra parte nos exponga al riesgo de sufrir un choque.

Antes de comenzar cualquier viaje debemos verificar que nuestro vehículo se encuentre en buenas condiciones para su utilización; por otra parte, nunca debemos perder la concentración en la conducción y siempre estar atentos a las condiciones del entorno, como, por ejemplo, un piso resbaladizo.

Es necesario tener muy presente las principales causas de choques: No respetar la prelación, no conservar la distancia, el exceso de velocidad y no respetar las distancias de seguimiento, entre otros.

De igual manera, la circulación inadecuada de los vehículos a velocidad excesiva y el mal estado de los frenos, así como la falta de experiencia del conductor o la desconcentración debido a una situación de estrés, son posibles causas de atropellamientos. En virtud de lo anterior, para evitar estos riesgos, recomendamos conducir a una velocidad moderada, realizar una revisión rutinaria del vehículo y capacitarnos, con el fin de tener más herramientas para efectuar una conducción segura.

Respecto al riesgo de volcamiento, situación que se presenta de manera frecuente con los conductores de motocicletas, son la inexperiencia o los malos hábitos de conducción los que terminan por convertirse en la causa de volcamientos. A lo anterior podemos agregar el deterioro de los neumáticos y la condición en la que se encuentra la vía por la cual se transita. Con el fin de evitar estos riesgos es necesario que los conductores revisemos y modifiquemos ciertos comportamientos incorrectos en la conducción y antes de iniciar un recorrido, hagamos una inspección de rutina a nuestro vehículo.

No olvidemos, el autocuidado y el mutuo cuidado, nos hace mejores actores de la movilidad.

 

FERNANDO TABORDA OLAYA
Instructor Grupo de Educación y Cultura
Secretaría de Movilidad


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Fecha de publicación 02/07/2020
Última modificación 02/07/2020

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