Culturas indígena, mexicana y ecuatoriana se integraron en la Loma de la Cruz
Expresiones dancísticas de México y Ecuador vistieron de folclor internacional la Loma de la Cruz sumándose al tradicional Taller de Danzas Indígenas, TADI. Cerca de 1000 asistentes les dieron una calurosa bienvenida a los hermanos mexicanos y ecuatorianos, quienes compartieron un histórico intercambio cultural desde el respeto y el amor por sus expresiones populares.
Edy Flores, gestor cultural artesano luthier del parque artesanal Loma de la Cruz, le ha dado vida al TADI, actividad que abre sus puertas a todos los caleños cada jueves desde hace 23 años. "Hoy recibimos de manera especial a las agrupaciones de México y Ecuador. Nos vamos felices de haber logrado esta valiosa integración y de que el público haya logrado conocer sus culturas a través de una manifestación tan importante como la danza", expresó.
El TADI se ha convertido en un relevante espacio para la formación de públicos, con la cultura indígena como protagonista; una oportunidad para el reconocimiento, la interacción y la integración con las culturas indígenas que salvaguardan su legado en Cali. El Encuentro Mundial de las Culturas Populares ratificó la unión latinoamericana.
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Jawuar Anacona Piamba, de la comunidad indígena Río Blanco Sotará, del departamento del Cauca, manifestó: "Con el colectivo Andino, movimiento con más de 40 años, nos reuníamos en este punto de encuentro para ensayar coreografías de danza y vimos nacer el TADI. El ensayo de danzas andinas gestó el taller. Ahora, se les llama danzas indígenas porque abarcan las danzas nativas, toda su simbiosis, su simbología, su reseña histórica; se trae todo el conocimiento de estas comunidades, se comparte y va quedando ese aporte".
Los artistas de las delegaciones invitadas compartieron felices con el público en un baile acompasado, lleno de buena energía y la inigualable amabilidad y acogida de los caleños, quienes siguen cumpliendo la cita con el folclor del mundo en los diferentes escenarios de la ciudad, como la emblemática Loma de la Cruz.
Ángela Castaño