Los Farallones de Cali y sus cascadas fueron el deleite de la delegación de Polonia
Luego de una semana de inicio del I Mundial de las Culturas Populares, la delegación de Polonia se tomó un día de descanso y como sorpresa, el bus los trasladó hacia uno de esos rinconcitos maravillosos de los Farallones de Cali. El destino, una cascada enclavada en plena montaña de la cordillera que rodea nuestra Sultana del Valle.
El impacto de la naturaleza y su exuberancia fue lo primero que impactó el ojo de los polacos quienes al ver la cascada, no dudaron ni un segundo en entrar en esta. Su humanidad se enfrió tan instantáneamente como sus expresiones en las fotografías, a tal punto que no sabían si reír o gritar. Los primeros, decidieron por la última opción, mientras sus compañeros no paraban de reír, literalmente “muertos de la risa”. Se volvió casi que una apuesta decidir quién sería el próximo en entrar a la ‘nevera’, en medio de la montaña.
Tomase Chamurski fue uno de los primeros valientes. Y los instantes de esa angustia que arrebata el aliento ya reposan en sus redes sociales. “Este es un sitio maravilloso, hay mucho verde, las flores, los árboles. Todo aquí es genial. Me encanta y espero en un futuro volver a este lugar en Colombia. Lo mejor para mí de Cali es su salsa. Estuvimos en una noche de rumba y fue la mejor noche de mi vida. Me quedo perplejo de ver que la bailan en todas partes, en las calles y en los bares. El clima de esta ciudad es genial y aunque el agua de la cascada es helada, no deja de ser fascinante. Nos la pasamos genial. Le recomendaría a todo el mundo que venga a Cali y a este lugar. Ustedes ya son parte diaria de mis redes sociales”, comentó mientras hacía gala de todas las fotografías que ha logrado captar durante esta semana.
Michal Piejak, otro de los intrépidos polacos, quiso agregar que la naturaleza tan salvaje y cercana a Cali es algo muy diferente y que no tienen en su país: “nos encanta ver cómo la gente juega y la pasa tan bien en familia aquí en un lugar tan sencillo pero a su vez tan maravilloso”. A este joven polaco le llamó poderosamente la atención cómo la gente los abordaba para ayudarles. “No hablamos el mismo idioma y aun así, son súper amables y se hacen entender”.
Mientras Piejak hablaba en su inglés intermedio, le fluían palabras como si la cascada lo hubiera contagiado de esa energía; su amigo Adam, recostado en su hombro, no se quiso quedar atrás para opinar. “Este es un sitio perfecto para disfrutar y pasarla bien. Un lugar como este es completamente nuevo para nosotros porque en Polonia no tenemos estos paisajes. Aquí hay mucha naturaleza y verde por todas partes. Estoy muy agradecido de estar viviendo esto. La música es muy diferente entre mi país y Colombia pero si en algo es igual es en lo cercana al corazón porque la bailan con mucha energía y todo el mundo la disfruta. Es como si le inyectaran energía nueva al cuerpo y es una nueva experiencia para nosotros”, comentó el chico polaco.
Si Adam tuviera que describir a Cali con una palabra esa sería ‘maravillosa’ y afirma que definitivamente volvería a Cali: “porque su gente, que ya he conocido varias personas, ha sido muy amable y nos han dado muchos ejemplos de cómo se puede vivir aquí feliz porque nos inspiran a disfrutar su cultura y es un destino excelente para todo el mundo … ¡esta ha sido una experiencia única en el mundo!, finaliza diciendo mientras se apuran a tomar las últimas fotografías para retornar a Cali, la ciudad que los acogerá como si fuera su propio hogar a ellos y a otras 24 delegaciones internacionales y 15 nacionales que se hermanan alrededor de la cultura en el Primer Mundial de las Culturas Populares que tendrá presentaciones y actividades gratuitas hasta el próximo sábado 6 de mayo de 2023
Juliana Rosero Berrío.