El mundial en Cali se vive con el nuevo latir
Junio 12. Sudáfrica World Cup 2010. Johannesburgo. Argentina vs. Nigeria. La banda de Maradona con “la pulga” Messi como estandarte del fútbol del siglo XXI se prepara para enfrentar a las Águilas Verdes de Nigeria, en el estadio Ellis Park. La cultura de masas abraza el primer mundial disputado en África, cuna de la civilización humana. La televisión convierte al planeta en un estadio único donde todos pueden tomar asiento.
Las pantallas inundan la urbe y la aldea global, la multitud y la muchedumbre se encuentran en el espacio público en una cita impostergable, atrapados por los gladiadores de la posmodernidad, héroes numerados que ingresan a la cancha, pues como afirma el escritor mexicano Juan Villoro “lo que está en juego ya no es un deporte. Alineados en el círculo central, los elegidos saludan a su gente. Sólo entonces se comprende la fascinación atávica del fútbol. Son los nuestros. Son los once de la tribu“.
Cali, sucursal de la alegría y del mestizaje no es la excepción al embrujo futbolero que hipnotiza a todas las clases sociales en el planeta Tierra, y varios de sus ciudadanos con sus familias acuden muy temprano a colmar las graderías dispuestas en el Parque Panamericano por la Administración del alcalde Jorge Iván Ospina Gómez, para disfrutar de la nítida imagen satelital de una enorme pantalla que democratiza la exhibición del juego para la diversión de las caleños, los caleños y los turistas que nos visitan.
Hinchas ataviados con remeras de Argentina, Italia, Brasil, Colombia, y de equipos argentinos como Boca Juniors y River Plate ritualizan el espacio público, confirmando que el fútbol es, sin duda alguna, el deporte más popular del mundo, popularidad que obedece al hecho de escenificar la experiencia y los valores que gobiernan la vida de los individuos y de los grupos de las sociedades modernas, es decir, de las soledades imbuidas de los valores de igualdad, justicia y libertad y caracterizadas por la tensión entre el individualismo y la nostalgia de colectivos tribales.
La ciudad respira nuevos aires de cultura y convivencia ciudadana celebrando el nuevo latir de una Cali pensada para todas y todos, con escenarios plurales e incluyentes que posibilita el juego del fútbol a través de su majestad la pelota, reina infinita de la libertad y la felicidad, que espera como siempre un buen trato para terminar descansando en la red, metaforizando el orgasmo de la vida.
Mucha razón tenía el cineasta italiano Pier Paolo Passolini, cuando afirmó: “El fútbol es la última representación sagrada de nuestro tiempo. El fútbol es el rito, aunque sea evasión, es el espectáculo que sustituyó al teatro. El Cine no pudo hacerlo, pero el fútbol sí, es el único gran rito que nos queda“.
Harold Pardey Becerra, contacto@caliciudadsinlimites.com
Foto: Henry Martinez
proyecto del Decreto Por el cual se modifica parcialmente el Decreto no. 4112.010.20.0160 del 10 de abril de 2025, respecto a la retribución económica y los descuentos por el aprovechamiento económico del estadio olímpico Pascual Guerrero y se dictan otras disposiciones.