La Feria de Cali fue una tormenta… de emociones
Qué verraquera de Feria¡ exclamó en medio de la lluvia Manolo Vergara, propietario de la Discoteca El Habanero, mientras contemplaba el trofeo que la Alcaldía de Cali le dio a él y 16 discotequeros más, como reconocimiento a su papel de gestores y promotores de la cultura salsera.
“Quiero felicitar al alcalde Jorge Iván Ospina porque ésta ha sido la mejor Feria de la historia. Nunca se habían visto tantos espectáculos gratuitos, ordenados y al alcance de todo el mundo. El reconocimiento a Melómanos como gestores culturales y promotores del movimiento salsero que mueve la economía y preserva la caleñidad, es un orgullo. Espero que se siga conservando este Encuentro y que Melómanos se declare patrimonio cultural. En Cali hay más de 250 orquestas, más de 200 escuelas de bailarines, más de 5.000 personas que viven de la salsa y unos niños Melomanitos que preservarán la gran cultura de la diversión caleña, motivos suficientes para la declaración”, dice Manolo.
No solo Manolo estaba de plácemes. Elizabeth Galindo, estudiante de música y promotora musical del melómano Hernando Cortés, conoce todos los ritmos y el movimiento salsero en Colombia. La pachanga, los LP, los acetatos y el CD, hacen parte de su vida. Destaca la integración de los Melomanitos al Jubileo 30, mientras aprende a diario, pues esta pereirana, en Cali conoce la música que le inculcaron sus padres y sus abuelos. El álbum ‘Salsa Celestial’, que rinde homenaje a los íconos de la salsa que partieron de este mundo como Roberto Roena, Johny Pacheco y Larry Harlow, en sus seis volúmenes, han sido la sensación.
Y si de sensaciones se trata, encontramos a Nelly Parra, con su Nelly TK y El Anacobero. Dos viejotecas íconos de Cali. La primera en el barrio Obrero y la segunda en Guayaquil.
Lo más sorprendente es que Nelly, la artífice de toda esta historia musical que le ha dado identidad a la salsa caleña desde el año 1985 cuando montó su primer negocio en un cuartico en la casa de su hermana con una grabadora, nunca en la vida ha bailado ni se ha tomado un trago, pero como buena campesina de Pitalito (Huila) desde muy joven tenía la medida exacta al momento de servir un tintero o un carretillero.
Además su oído musical hizo que se convirtiera en fiel oyente de Radio Eco, de Todelar, donde Vicentico Valdés, Julio Jaramillo, El Caballero Gaucho, Óscar Agudelo y otros músicos de moda, le ambientaban el negocio. Sus clientes empezaron a pedirle temas bailables de la Sonora Matancera, El Trío La Rosa, Los Guaracheros de Oriente, Nelson y sus estrellas, Fruko, Joe Cuba y similares.
En ese entonces en Cali se vivía la fiebre musical de los ritmos antillanos afro caribeños, conocidos como ‘Salsa’. Y Nelly Parra sí que sabe de eso. Sabe que Cali es única. Sabe que Cali es Salsa. Sabe que la Alcaldía es un gran apoyo para ella y sus colegas. Sabe que la vida es para disfrutarla y que la Feria de Cali en su versión número 64 es el mejor pretexto para conocer los rincones donde la música popular se viste de etiqueta. Como en la Nellyteka.
“Este reconocimiento que hoy me hace la Alcaldía de Jorge Iván Ospina, es algo grato para mí porque es un reconocimiento a mi larga labor. Los melómanos debemos ser reconocidos porque hemos hecho mucho por Cali. Y así como hoy la salsa nos lo agradece, nosotros agradecemos a la salsa, a Corfecali y a la administración municipal”, concluyó Nelly.
Gisela Barona - William López Arango