Es apenas obvio que una comunidad que sienta vulnerado uno de sus derechos, defienda su posición ante quien agrede su libertad y su desenvolvimiento. Y es desde luego necesario, que una sociedad que se precie de ser democrática -y un gobierno que orienta el devenir de dicha sociedad- respondan a la reclamación individual o grupal ante el supuesto derecho vulnerado. La reivindicación y el consecuente reconocimiento de derechos, es signo fundamental del desarrollo territorial contemporáneo en un “mundo en proceso de urbanización” y dinámico. Hoy más que nunca, los seres humanos buscamos en la ciudad el espacio que nos corresponde en la sociedad; buscamos que se nos reconozca el derecho a la ciudad.