El ‘Chigualo’, una expresión cultural sobre la vida y la muerte donde la cocina tradicional es protagonista
- En el pabellón de Cocinas Vivas, la maestra Maura de Caldas realizó un demostrativo del ‘Chigualo’, una expresión cultural del Pacífico colombiano con la que despiden a los niños que mueren.
- Las comidas tradicionales hacen parte importante de este ritual, donde los asistentes cantan, bailan, juegan y, por supuesto, comparten alimentos y bebidas.
Santiago de Cali, 19 de agosto de 2024
“Vamos a recrearles el entierro del angelito. En el Pacífico sur, el angelito es ese niño que muere entre 1 día y 7 años de nacido. Nosotros lo vamos a ‘chigualiar,’ es decir, que le vamos a cantar chigualos para que su alma se vaya directamente al cielo”. Con esta introducción la maestra Maura de Caldas dio inicio al demostrativo del ‘Chigualo’, una manifestación cultural en la que las creencias, la cocina y las bebidas ancestrales se fusionan.
El demostrativo tuvo lugar en el pabellón de Cocinas Vivas del XXVIII Festival de Música del Pacífico Petronio Álavarez, un espacio en el que los asistentes, además de los deliciosos platos del Pacifico colombiano, pudieron encontrar cocinas en vivo, demostrativos, conversatorios, todos enfocados en la salvaguarda de las tradiciones culturales.
“Este niño que muere se convierte en el abogado de sus padres y de sus padrinos, para que cuando ellos mueran no vayan al infierno; es por esto que el ataúd tiene 4 cintas, cada una representa el camino que sus padres y padrinos deberán recorrer para llegar al cielo. Quiero que entiendan que esto no es ritual pagano, está de acuerdo con la iglesia católica, porque se entiende que el niño debe estar bautizado, o haber recibido ‘agua de socorro’ para ir al cielo”, dijo la maestra Maura.
Durante el demostrativo, en el que simularon los cantos, los juegos, las comidas y las bebidas que se ofrecen durante estas ceremonias, los asistentes pudieron degustar el ‘arroz chigualidado’, una preparación hecha con pescado seco y que se sirve normalmente durante estos rituales.
“En el Pacifico la cocina y la manifestaciones culturales están fuertemente ligadas, no hay manifestación en la que los platos tradicionales y las bebidas ancestrales no estén presentes y esto es muestra de la riqueza cultural del Pacífico. Sin duda, el Petronio Álvarez es la gran plataforma donde los sabedores, portadores de tradición y maestros pueden contarle al mundo que su cultura está viva, al tiempo que la salvaguardan”, dijo Leydi Higidio, secretaria de Cultura de Cali.
Jaime Rebolledo Micolta, uno de los sabedores procedentes de El Charco, Nariño, explicó que el origen histórico de los ‘chigualos’ es muy doloroso, pero al mismo tiempo una manifestación que se expresa con alegría.
“Para las madres esclavas, cuando morían sus hijos pequeños, en medio de la tristeza sentían alegría, porque sabían que su hijo ya no iba a ser un esclavo, no iba a estar a merced del blanco y no iba a ser maltratado, ya que en el Reino de los Cielos iba a estar. Por eso, el ritual de despedida lo convirtieron en un espacio de alegría, donde se canta, se baila, se juega y se ofrecen comidas y bebidas tradicionales”, apuntó.
Uno de los platos que se sirve durante los ‘Chigualos’ es el ‘arroz chigualiao’, y se llama así porque cuando se está preparando lo que uno hace es chigualirar y chigualiar (mover), hasta que coja una textura espesa. Su base es el pescado ahumado, adobado con las hierbas de azotea.
“Para nosotros la cocina es una herencia, una tradición, es la manera en que contamos nuestra historia, nos reivindicamos y preservamos nuestro patrimonio cultural. Es un honor poder contarle al mundo la esencia del Pacífico y por eso el Petronio Álvarez es el festival más importante para nosotros”, finalizó Rebolledo.
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