Un Hakuna Matata prendió la rumba en la universidad Santiago de Cali
Hakuna Matata es una expresión africana que significa dejar las preocupaciones atrás. La universidad Santiago de Cali es parte de los espacios descentralizados para algunas presentaciones del Primer Encuentro Mundial de las Culturas Populares. Esta vez, el turno fue para el grupo de Kenya, que con tal solo 8 participantes y en plena lluvia, logró no sólo que los asistentes no se fueran sino que salieran a bailar al ritmo del “adiós a las preocupaciones” y de los tambores africanos.
La plazoleta de la Universidad se convirtió en un círculo humano, de danza, abrazos y cantos donde incluso los bailarines de Rumania, país que se presentó al inicio de la programación; se unieron a la celebración y al ritmo del mestizaje.
Los tambores keniatas sonaron tan acorde que hasta la lluvia finalmente decidió hacer un alto para apreciar esos minutos de hermanamiento cultural.
Collince Ondiege, vocero del grupo keniata, no podía creer lo que sus ojos veían: “la respuesta del público aquí en Cali es maravillosa. Tan pronto suenan los tambores, la gente responde inmediatamente”, expresó poco después de terminada la presentación de su grupo y de atender al público que no quería perderse de una foto con los coloridos bailarines.
Un viaje de 18 horas interrumpidas; es decir casi dos dias de avión, escalas, filas y sellos en el pasaporte, tuvieron que sortear para arribar a Cali; una ciudad que según palabras de Ondiege, no se aleja mucho de la energía que despliega la gente de su propio país. “Nosotros recorremos el mundo entero cantando por la paz, somos sus embajadores. Cuando todos somos felices, buenas cosas pueden pasar. Cuando hay paz en el mundo, la gente puede ser libre; cuando hay paz en el planeta, los niños pueden ir a estudiar; cuando hay paz, vemos desarrollo pero cuando no la hay, no pasa nada y todos sufrimos las consecuencias, es por eso que nosotros escogemos cantar por la paz. Ver al público responder a nuestra música y verlos sonriendo y felices; se convierte en nuestro motor”, destacó el keniata y agregó que está tan amañados en la Sultana del Valle que desearían quedarse más tiempo: “ pero eso sí, le diré a todo el mundo que Cali es magnífica y para los que no les alcance el dinero para viajar hasta Kenya, les diré que vengan aquí; pues el ambiente alegre y festivo es el mismo que en mi país”, agregó.
La delegación de Rumania fue la encargada de abrir la presentación en el alma mater. Su baile tradicional destacado por el zapateo constante de los hombres, se distinguía por tener una indumentaria bastante cubierta en tonos blanco y negro, muy propios de la región de La Macedonia, propia de este país europeo. Mientras el bus de ellos arribaba para llevarlos de vuelta a su hotel, algunos de sus bailarines no pudieron evitar contagiarse de los ritmos keniatas y sin pensarlo dos veces, salieron al ruedo y se unieron a la ronda, bailando abrazados entre el público y sus colegas africanos.
En esta tarde, hasta la lluvia aplaudió y Verónica Ortiz una ecuatoriana radicada en Cali, prefirió apearse bajo su sombrilla y continuar viendo la presentación en la plazoleta de la universidad santiaguina, que retirarse. “Es que esto es hermosísimo. Estoy muy emocionada porque ellos transmiten mucha energía. Este evento ha sido precioso… es que Cali es Cali y lo demás es loma”, comentó mientras apreciaba el show sentada y con uno de sus pies trataba de no perder el paso del zapateo rumano.
Allí al ladito de Verónica; Alba, Mayerly y Constanza se estrujaban para compartir una misma sombrilla mientras se tomaban la palabra, como buenas amigas, contando que han asistido a cuanta presentación han podido. Una, decía que no podría escoger una agrupación favorita porque todas han sido muy bellas, mientras que Mayerly describía el itinerario de ellas para el resto de esta semana de Encuentro, al tiempo que Alba comentaba que no veía la hora de ir a la presentación en el Bulevar del Río.
El Primer Encuentro Mundial de las Culturas Populares llegó para quedarse en Cali y los corazones de todos aquellos que además de gozar de los diferentes ritmos típicos del mundo; “sacan pecho” por esta iniciativa que les ha traído un espacio diferente, lleno de alegria, fiesta y resiliencia.
Juliana Rosero Berrío