Los guardas cívicos ya cuentan con la bendición de Monseñor
Nacido en el año de 1938, se hizo sacerdote en marzo de 1963 y 15 años después fue consagrado Obispo. Para marzo de 1993, alcanzó la dignidad de Arzobispo que ejerce con vehemencia y gran aceptación.
Sus años de trasegar en búsqueda de la paz y de la excelencia lo han llevado a refugiarse un poco dentro de sí mismo, sin dejar de lado el trabajo por su comunidad y por su gente. Añora los tiempos pasados llenos de civismo y de cultura, recuerda con beneplácito los comienzos de la década de los 70 donde Cali fue proclamada como la ciudad cívica de Colombia, “recuerdo la ciudad cívica que éramos, tengo la esperanza de poder rescatar el civismo de la ciudadanía, hay que aprovechar todos los eventos, espectáculos y todo lo que se está realizando en la ciudad para tratar de rescatar la cultura del civismo” afirma el Arzobispo.
Monseñor Sarasti, además de infundir el amor y la paz dentro de sus homilías, también manifiesta que desde el ‘seno’ de la iglesia católica hay que promover el civismo y el respeto por los demás, dice conocer del proyecto de los Guardas Cívicos, esos agentes educadores de civismo que como él mismo expresa, son de gran importancia para la sociedad “conozco de los Guardas Cívicos, los he visto trabajando por las calles de la ciudad, he tenido la oportunidad de ser ayudado en varias ocasiones por ellos. En el lanzamiento del programa Unidad de Apoyo Emocional y Espiritual –UNAME- creado por el Camposanto Metropolitano de la Arquidiócesis de Cali, tuve el honor de ser acompañado en mi recorrido por uno de ellos, esto le da ejemplo a la comunidad y la invita a colaborarnos, respetarnos y amarnos entre hermanos”.
El programa UNAME es un espacio de acompañamiento creado por la Arquidiócesis de Cali para brindarles ayuda emocional, profesional y efectiva a las personas en situaciones de duelo y reconoce que éste proyecto también hace su aporte en temas de civismo y cultura ciudadana tal como lo pretenden los Guardas Cívicos “creo que en esos momentos de dolor por la pérdida de un familiar sería de gran ayuda contar con una persona que te brinde una mano y te colabore, así poco a poco iremos rescatando esos sentimientos de unión y colaboración con el hermano”, asegura Monseñor mientras hace una pausa para el descanso.
De esta forma, reitera a la comunidad el rescate de los valores e invita a todos los creyentes a refugiarse en el amor por sus hermanos y entrega a Cali, y en especial a los Guardas Cívicos un bendición llena de esperanza y fe en recobrar la cuidad de la que un día hizo parte y fue artífice de su creación.
/Wilson Andrés Morales P.