“La vieja guardia” sigue vigente
A las tres de la tarde, la plaza de toros era un hervidero de gente, tenía un agite inusual, se escuchaban órdenes, se extendían cables, se vestían cubículos para exhibir algo, la gente corría de un lado para otro en un acelere que indicaba que sólo quedaban 4 horas para dar inicio a uno de los eventos más esperados: El Festival Mundial de Salsa Cali 20 10.
Lentamente los participantes fueron llegando. Chicas con el rostro adornado con pintura brillante que luego lucirán en la tarima para regocijo del “respetable”.
Y en medio del agite, la magia de la tarde, un grupo de hombres y mujeres que estarían en tarima y que se sienten orgullosos de pertenecer a la “vieja guardia”.
Sus nombres que tienen en los documentos de identidad hace tiempo se perdieron para el público, que les reconoce y quedaron sus “apodos”, o mejor, sus nombres artísticos.
“La diosa de la salsa”; Trapito; “Maja”; El Chato; “El guaracho”; “Cachafaz”; “Veinte Millas”; son entre otros los nombres que un día causaron furor y atrajeron la atención del público que quería imitar sus pasos, bien por lo atrevidos o por lo elegantes, por la estética que les imprimían o porque sencillamente, eran los que la gente quería aprender.
Hombres y mujeres para quienes no existieron las academias de hoy y aprendieron lo que saben mirando a otros, o viendo películas de las que imitaron los primeros pasos que a fuerza de repetición dominaron.
Casi a la carrera nos cuentan algo de su experiencia porque a pesar de saber lo que hacen “tienen que ir a ensayar”. Les pido sólo un minuto para una foto que queda aquí para el recuerdo. Luego cuando el tiempo lo permita escucharemos sus historias y las compartiremos con todos los lectores.
/Manuel Tiberio Bermúdez