Falta estética, pero sobran ganas
Cuando Nathalia tomó su avión en la lejana Rusia para llegar hasta Cali a disfrutar del Festival Mundial de Salsa 2010, traía en su mente asistir a una escuela de Salsa para perfeccionar los pasos que con algunos latinos residentes en Moscú, de donde venía, había aprendido.
Mientras tanto Pietro, un italiano con arete en la oreja y con muchas ganas de “tirar paso” al estilo caleño, venía pensando en el Festival de Salsa y en contratar un “enseñante” para aprender las figuras de ese baile que le tenían cautivado y del cual ya tenía unos principios gracias al aprendizaje que en su país había realizado. Pero la vida es caprichosa y en ocasiones teje hilos y ata vidas sin ningún otro propósito que provocar al azar y desafiar al destino.
En el primer Taller de Baile que hace parte del Festival Mundial de Salsa, coincidieron Nathalia y Pietro y en el enredo de esos pasos que trataban de aprender se hicieron amigos y se volvieron pareja de baile para el aprendizaje.
Con más ganas que estética estos dos extranjeros trataban de aprender los pasos de ese baile y esa música que a ambos les hacía sentir una extraña alegría en sus cuerpos. Pietro llegó de Italia hace tres semanas y se va a quedar hasta diciembre porque quiere disfrutar en el Festival de Salsa pero también en la feria de Cali de la que siempre ha querido ser partícipe y por eso se prepara aprendiendo a bailar.
“Este taller es muy interesante –dice en un español enredado- y aún sí, algo difícil. El enseñante nos explicó bastante antes de probarnos, pero necesitamos practicar más. Estoy en Cali más por la Salsa”, dice.
Le pregunto si ya tenía algunas nociones de bailar salsa. “En mi país fui a la Escuela de Salsa en línea hace 6 años, pero quiero aprender aquí”.
Sobre por qué escogió la Salsa para aprenderla dice: “Primero porque es un baile de pareja y eso es más interesante que bailar solo y después la música, siempre muy alegre. Entonces hace estar bien escucharla y bailarla, se siente bien”.
Respecto a por qué esta tan interesado en aprender a bailar asegura, “no estoy haciendo ninguna carrera artística profesional, sólo para disfrutar yo, para intentar de bailar siempre mejor. Sólo por eso. No sólo es un baile divertido, alegre pero también es muy difícil, es muy técnico, entonces hay que estudiar y eso igual me gusta porque hay que aplicarse, estudiar y así se puede lograr un mejor resultado”.
Nathalia sabe menos español, pero atiende mi pregunta de por qué quiere bailar Salsa. “Porque me encanta el bailar Salsa y porque lo de Cali me gusta”. Me cuenta además que en Moscú aprendió algunos pasos de baile, “porque allá tenemos algunas personas de América Latina que me enseñaron”. En su incipiente español me cuenta que en la clase anterior se conoció con Pietro y que se han hecho amigos pero que ella se irá en dos semanas.
Dejo a Pietro y a Nathalia que atiendan las explicaciones del tallerista y veo cómo ponen gran interés en las instrucciones de las alzadas, y los pasos, y cómo luchan por hacerlo bien. Quizá falta la estética pero les sobra ganas y eso es lo que cuenta en este Festival Mundial de Salsa.
/Manuel Tiberio Bermúdez / manuel.bermudez@cali.gov.co
Foto: Manuel Tiberio Bermúdez