Los ritmos que llegaron de los ríos y del mar a conquistar el mundo
Hablar con Leonor González Mina, “La Negra Grande de Colombia”, es dialogar con la historia musical del pacífico en este país. En la versión número catorce del Festival Petronio Álvarez, se le rendirá un homenaje especial a esta mujer que gracias a su voz Colombia empezó a escuchar aires de ese folclor perdido en los manglares y a escuchar los cantos que sólo se oían en esos pequeños poblados escondidos en las orillas de los ríos del pacífico colombiano.
Encontramos a Leonor en el acto inaugural del Festival Petronio 2010 y nos acercamos a su palabra y a su pensamiento respecto a este evento que es uno de los más importantes del país.
“Este festival es una maravilla –dice Leonor – y eso que falta ser testigo de lo que van a ver: el progreso musical que ha tenido la gente, los músicos de allá, de los pueblos que van a venir a venir aquí a mostrar su progreso pero sin perder la esencia y sus raíces que es lo importante”.
Esta vestida de amarillo, y el cabello plateado que coronaba su cabeza es como una antorcha al viento de la tarde caleña. Cuando le pregunto por las fronteras que ha logrado trascender el Festival se emociona cuando dice: “El Festival hace rato que trascendió las fronteras de la patria. Es que si lo recordamos, esto empezó tímidamente. Yo vine a los dos primeros festivales y fui inclusive jurado y le juro que nunca me imaginé que esto iba a tener semejante éxito y posicionamiento. Es un Festival que se desbordó para bien de nosotros y la música del Pacífico”.
Le pregunto a Leonor cómo entender que unos ritmos que estaban casi escondidos en manglares y en los ríos del pacífico hayan logrado ponerse de moda no sólo en Colombia sino en el mundo.
Leonor entorna los ojos como buscando esos principios de la música que camina en su sangre y me dice: “es que esta música es muy hermosa. Las tonalidades de la música del pacífico es otra cosa, es que tiene unas tonalidades menores y una mezcla entre canto gregoriano con cante jondo y con el agregado que le pusimos los negros tenía que salir algo muy hermoso. Y si usted pone cuidado oye, tanto en el currulao, en los alabaos, en los romances, en el bunde, en todos esos ritmos, siempre encontrará los tonos menores pero cada día más enriquecidos”.
Ahora está afinada al piano –me explica- pero antes era sui genereis la marimba y tenía uno que tratar de cantar de acuerdo a la marimba porque sino salía completamente desafinado.
Pero oír estos ritmos y cantarlos, la verdad que no se decir cuál me gusta más porque tan hermoso puede ser un romance como lindo es chigüalo. Un romance, me explica para darle razones a mis ojos que delatan mi ignorancia, son las canciones de mucha…a ver, hay un término brasilero que define la nostalgia y es saudade, yo creo que los romances de la costa del pacífico tienen mucho de esa palabra romántica y hermosa: saudade. Y oír un chigüalo, que es cuando se le canta al niño muerto y el bunde, es que no, no se decir cuál ritmo tiene mas hermosura”.
Los organizadores llaman a Leonor, pero ya mi pregunta está lanzada y ella termina su respuesta. Que le augura a la música del pacífico, le había preguntado. “que tiene que ser grandiosa. Ya me voy a morir y me voy a ir feliz ya que siempre soñé y tenía la esperanza de que algún día la música del pacífico tenía que trascender, porque para nadie es desconocido que yo fui la primera persona que llegó a Bogotá con este tipo de canciones. La gente no me entendía, pero de todas formas caí en el mundo de los intelectuales y ellos me entendieron y por medio de esos intelectuales esta música empezó a trascender y cada día me invitaron más a cantar en salones, en familias y terminé yendo al teatro, lo que quiere decir que la música que lleve gustó y de ahí, los jóvenes del pacífico empezaron a tener confianza. Es que no había confianza, había temor de mostrar las cosas y el folclor del pacífico viendo que son tan hermosas. Pero pienso que yo ayude mucho a que ese miedo y esa timidez se perdiera…”. Repiten el llamado a ocupar la mesa de honor y Leonor González Mina, “La Negra Grande de Colombia” ocupa su lugar mientras yo me dedico a tomar unas fotografias para guardar este momento especial con una de las mejores folcloristas que ha dado este país de las mejores musicas del mundo. /Manuel Tiberio Bermúdez – Manuel.bermudez@cali.gov.co