Guardas cívicos, guardianes de vida
Este tipo de historias, que son increíbles e impresionantes para cualquier ser humano pero tan reales y cotidianas, fue vivida por Gustavo Sandoval, un ciudadano cualquiera, de 41 años, quien como taxista recorre cada rincón de la ciudad, vivió esta experiencia como la han vivido muchos otros ciudadanos que la dejan como un mal recuerdo en el silencio.
“Recordar es vivir”, dicen muchos, pero este tipo de recuerdos que no se quisieran tener en ningún momento de la vida ... “Recuerdo que en la noche del martes cerca de las 11:30, recorría la ciudad en mi taxi, recogí a dos hombres uno de ellos estornudó y hasta ahí llegó mi memoria, … día de ayer me desperté en un pastal, en ese momento, sentí mucho miedo, ahí mismo empecé a caminar y a caminar, a ver almacenes y unos buses grandotes que no sabía qué eran. No sabía para dónde pegar, me sentía sin rumbo en un lugar desconocido por mí, ¿yo dónde estoy?, ¿qué es todo esto?”, cuenta Gustavo con una expresión de angustia, frotándose las manos y tratando de controlar el temblor que salía de ellas.
Con los ojos llenos de lágrimas exclamó, “Gracias a Dios encontré a unas personas de buen corazón que me ayudaron a encontrar a mis seres queridos, yo estaba asustadísimo, no sabía qué hacer, ni para dónde pegar. Me acerqué a unas Guardas Cívicas y lo único que recordaba era el número de una placa, ellas me dijeron que tranquilo, que me iban a colaborar, y después de un rato llamaron un taxi y me llevaron al hospital”.
María Sirley Valencia, Guarda Cívica de Santiago de Cali, quien auxilió al señor Sandoval, cuenta que con sus compañeras de zona contactaron a la empresa de taxis en la cual él labora, quienes a su vez ubicaron a la familia que posteriormente lo reencontró en el hospital, “para nosotros como guardas cívicos es muy satisfactorio poder prestar este tipo de ayudas a los ciudadanos, el señor Sandoval a pesar de no tener memoria en ese momento y en medio de la penumbra mental que se encontraba, tuvo un sentimiento de confianza hacia nosotras al vernos portando el uniforme y aceptó nuestra ayuda”.
Después del emocionante reencuentro con sus familiares, recibimos el agradecimiento de Gustavo y su esposa Rocío Mejía, “siento un agradecimiento inmenso de saber de que ellas me colaboraron, me hicieron sentir que volvía a nacer, estoy muy agradecido por todo lo que hicieron ellas y el mensaje que le doy a los ciudadanos de los guardas Cívicos, es que confiemos mucho en ellos, que son unas personas que en verdad están haciendo valorar las cosas de la ciudad, que gracias a ellos personas como yo o cualquier persona pueden pasar por situaciones como esta, y que gracias a ellos y a la humanidad que tienen nos puedan ayudar, que confíen en ellos”, agregó Gustavo con vos quebradiza y con lágrimas en sus ojos por la emoción de sentirse protegido.
Los Guardas Cívicos están constantemente en la ciudad para ayudar a los caleños a vivir en Santiago de Cali con seguridad y confianza moviéndose al ritmo del nuevo latir
/Yadira Valderrama - Francisco Parra - Cultura Ciudadana 8891155