Guardianes de la vida
Y cómo no serlo, si hoy luego de que sus presentimientos fueran más que una premonición, un humilde motorista de la empresa Coomoepal se encuentra totalmente agradecido con él, gracias a que en una de las tantas mañanas soleadas que por estos días golpean nuestra ciudad, Obeimar, literalmente le salvó su trabajo, su vida y seguramente la de muchos más.
Cumpliendo con su deber de educar y ayudar a la comunidad, Conde Flores, atentamente analizó cómo una buseta adscrita a la empresa Coomoepal se deslizaba en reversa por la avenida segunda a la altura del Centro Administrativo Municipal – CAM-, alarmado por ver la cabina del conductor vacía, creyó que ésta era remolcada, pero cuál sería su sorpresa al ver que la buseta venía a la deriva y sin control alguno por una de las avenidas más concurridas de la ciudad. Sin pensarlo dos veces éste valiente Guarda Cívico entró en acción, “al percatarme de que la buseta iba sin control regulando el tránsito que por esos momentos era intenso, mientras llamaba a otro compañero para que me ayudara a detener la buseta” cuenta con exaltación este Guarda Cívico que trabaja en este sector.
“Mi reacción fue inmediata, cuando detuve el tráfico me lancé sobre la buseta para intentar detenerla, afortunadamente el conductor, quien no se había dado cuenta del hecho, reaccionó y junto a otro compañero y a la ayuda de unos pocos ciudadanos logramos parar el automotor” afirma Obeimar.
Uno de los más agradecidos y sorprendidos con esta heroica intervención fue Luis Albeiro Bedoya, conductor de la buseta 045 de la empresa Coomoepal y quien cubría la ruta 9 con destino a Bellavista, “ todos los días me levanto muy temprano y le pido a Dios que me proteja de todo mal, hoy en especial siento que mis oraciones son escuchadas”, asegura Luis, que con asombro cuenta lo sucedido.
“Yo creí que había puesto el freno de emergencia luego de que mi buseta presentara fallas mecánicas, cuando escuché el pito como de un guarda de tránsito, y me di cuenta que era un Guarda Cívico que detenía los demás carros para no causar un accidente luego de que mi buseta se rodara por la avenida. La verdad, de no haber sido por la reacción inmediata de los Guardas Cívicos no sé que habría pasado” sostiene Luis.
Los comerciantes del sector quedaron atónitos con lo que ocurría, tan solo unos pocos que lograron salir del asombro se lanzaron sobre la buseta intentando detenerla. Como es el caso de Wilson Javier Benavides, quien se desempeña como pregonero en un almacén del sector y ayudó en el incidente, “yo cuando vi al Guarda Cívico que corrió a detener el tránsito, corrí a ayudar a parar la buseta que venía sin control, la verdad quedé sorprendido con su inmediata reacción. Me parece que arriesgar su vida por la de los demás es un acto que debemos aplaudir, eso hace que ellos tengan un gran valor para el desarrollo de la ciudad, los felicito” cuenta Wilson mientras estrecha la mano de Obeimar.
Acciones como ésta, son las que día a día sirven de motivación para los más de 700 Guardas Cívicos, con los que hoy cuenta Santiago de Cali y su comunidad. Guardianes que a pesar de las inclemencias del clima y de la hostilidad de unos pocos salen todos los días a las calles convencidos de que en algún momento alguien les quedará eternamente agradecido, por su labor.
/ Wilson Andres Morales Peña/ Programa de Cultura Ciudadana.