Historias de años dorados, superadas a través de la pintura
Éstas fueron las primeras palabras de Flor Mariela Lozano de 53 años al preguntarle por su visita al Corregimiento La Elvira que la Oficina de Poblaciones de la Secretaría de Cultura y Turismo Municipal organiza en el marco de la ‘Vuelta Occidente’ con el fin de que los adultos mayores tengan la oportunidad de conocer nuevos sitios y vivir nuevas experiencias.
Cabe anotar que la ‘Vuelta Occidente’ es un proyecto de la Oficina de Turismo de la Secretaría de Cultura de Cali que busca recuperar la caleñidad y en sentido de pertenencia por la ciudad visitando 6 corregimientos como: Los Andes, Pichindé, La Leonera, Felidia, El Saladito y La Elvira.
“Yo llegué aquí enferma, casi muerta porque había pasado por situaciones duras…”
Flor Mariela es enfermera y madre de seis hijos, por eso según ella siempre hizo a un lado su vida social. “Siempre fui la mamá, la esposa y la profesional, así que nunca participé en actividades como las que hoy nos ofrece la Secretaría. Acá nos llegan al alma y nos ayudan a curar”.
Ésta adulta mayor hace parte del Taller de Pintura Meditativa que dicta la Secretaría para que mujeres indígenas, del grupo LGBTI y en situación de desplazamiento y de discapacidad se reconozcan a sí mismas a través de la pintura, contribuyendo al aumento de su autoestima y amor propio. “Yo llegué aquí enferma, casi muerta porque vivo situaciones duras como la involución de mi nieto Pablo Alfonso de cinco años, que es autista. Él es como mi hijo, pues su madre lo rechaza desde que se enteró de su embarazo, por eso estoy en el proceso de adopción con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar- ICBF. Este taller también me ha ayudado a sacar toda mi rabia y el dolor que siento cada que veo a mi hija Adriana Marcela de 21 años a quien por atracarla le pegaron una puñalada que le afectó la movilidad de su brazo derecho”, dijo Flor Mariela.
“No ha sido fácil pero allí voy”. María Elvia Pimentel de 56 años ha sido víctima de la violencia, hace 19 años le asesinaron a su primer esposo, después se dio una oportunidad con un nuevo amor a quien mataron hace nueve años. Los dos eran comerciantes y ella siempre estuvo en ese medio para pagarles el estudio a sus cuatro hijos. A raíz de esta situación la amargura y la tristeza se apoderaron de su ser hasta el punto que se encerró en su casa.
Durante el curso de pintura comentó que “para mi es una terapia muy buena el poder compartir con ustedes dos veces a la semana todos mis sueños y el trabajo que realizo con 270 mujeres cabeza de familia. No ha sido fácil pero allí voy”.
Para vivir su duelo de una manera más sana María Elvira comenzó a dictarles a unas mujeres cabeza de familia clases de manualidades. Al ver que existían personas que atravesaban por momentos más difíciles que los suyos se motivó para seguir adelante. Lo que inició como una excusa para distraerse se convirtió en una verdadera obra social, pues gracias a ella, 270 mujeres reciben talleres de elaboración de zapatos, culinaria, procesamiento de alimentos y de pintura. “Ellas me pagan sólo tres mil pesos por la inscripción y con eso realizo convenios para conseguir profesores. Este taller de pintura me servirá mucho para trabajarles la parte emocional”.
Flor Mariela y María Elvira son una parte de esa población de Adultos Mayores con las que trabaja desde diferentes manifestaciones artísticas la Oficina de Poblaciones de la Secretaría de Cultura y Turismo Municipal con el fin de generar procesos incluyentes que contribuyan a la calidad de vida de estas personas.
/Samira Mazuera - Cultura