El Petronio llenó de vida la Plaza de Toros
Allí no hay lugar para la tristeza y el dolor, sólo coros de esperanza, pañoletas blancas, vestidos coloridos y música, mucha música al son de los cununos, las tamboras y las marimbas. Aplausos y sonrisas, todas llenas de vida.
Y en este contexto, Jorge Iván Ospina Gómez, alcalde de Santiago de Cali, con su camisa blanca y jeans, pinta de paz y jolgorio, se unió al festejo de los pueblos del Pacífico.
El Alcalde danzó, movió las caderas, y se mezcló entre parte del público para estrechar manos amigas.
Porque para eso es el Petronio, para estrechar manos amigas.
Y también para reflexionar en comunión con aquellos que viven a diario historias similares… porque cada canción es el reflejo de vidas.

El río, el mar, el trabajo, la pareja, los recursos naturales, las fiestas, las vidas… temas inmersos en las letras de los temas musicales.
Historias de Timbiquí, Guapi, Tumaco, Iscuandé, Puerto Tejada, Juanchaco y Ladrilleros, Padilla, Itsmina, Quibdó, Unguía, Tadó, Aguablanca … pero también historias de Venezuela y África.

Y es que el Petronio está dando para todo, incluso, para que por primera vez de manera oficial, Alcaldes de varios municipios del Pacífico se hicieran presentes en la Sultana del Valle, para acompañar el jolgorio de sus gentes en la Plaza.
Los mandatarios locales se gozaron el Petronio y durante la jornada del día sábado le rindieron un merecido homenaje a José Antonio Torres ‘Gualajo’, fue un momento sublime… de comunión verdadera, porque era el reconocimiento que se hacía desde Santiago de Cali, con la medalla al Mérito Cívico, a un hombre que representa la esencia del Pacífico, que representa el son y el talento innato.

Y dentro de tanta emotividad, se escucharon las palabras del Alcalde de Cali: “Declaramos adelantar conjuntamente las acciones necesarias para que el Petronio Álvarez sea reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad, dado su aporte a la preservación del patrimonio cultural de los pueblos afrodescendientes del Pacífico, haciendo visible las prácticas y saberes de nuestras comunidades y así garantizar la protección de nuestro patrimonio cultural”.
Y hay que hacer un reconocimiento especial a las agrupaciones que pintaron de alegría la noche: primero Cyntia Montaño y Herencia Fusion Gualajo, después… la locura colectiva con la llegada al escenario de Chocquibtown, allí, nadie, absolutamente nadie, se quedó sentado y sin mover las caderas.

Y como la música no tiene fronteras, enlaza mundos y conecta las raíces, después de este grupo colombiano, se tomaron el escenario Convenezuela y cerrando con broche de oro Farafina, proveniente de Burkina Faso, continente africano.
El Petronio llenó de vida la Plaza de Toros, fue el escenario del encuentro y la comunión de los pueblos del Pacífico, y el XIII Festival de Música del Pacífico está dejando un punto muy alto en la historia, tal vez, difícil de superar, pero hay que esperar, nunca se sabe que pasará en el 2010.

/ Katherine Becerra Cárdenas - kbecerra@cali.gov.co
Fotos: Henry Martinez