Un legado de resiliencia y tradición
La historia de Belén Riascos Mosquera es un conmovedor testimonio de resiliencia, tradición y arraigo a sus raíces. Originaria del Río Micay, Cauca, esta mujer ha dedicado su vida a preservar y compartir las valiosas tradiciones de su comunidad. Con una sonrisa perpetua en su rostro y una pasión palpable en su voz, Belén encarna una auténtica embajadora de la riqueza cultural del Pacífico colombiano.
Desde sus primeros años, Belén fue instruida en el ancestral arte de elaborar el Viche y sus derivados, una práctica y un legado profundamente enraizado en su linaje. El conocimiento pasó de generación en generación, transmitido desde sus bisabuelos hasta sus padres, y finalmente hasta ella. El proceso de cultivar la tierra, cosechar la caña y transformarla en bebidas únicas forma una parte esencial de su identidad.
No obstante, la historia de Belén también está marcada por la resistencia y las adversidades que enfrentó en su infancia. Rememorando esos días, narra cómo su familia debía ocultarse al transportar sus productos por el río, evadiendo la persecución que acechaba. A pesar de los desafíos y obstáculos, ella y su comunidad continuaron cultivando sus tradiciones.
A sus 12 años, Belén estuvo al borde de enfrentar un arresto por defender a su madre. La situación se desencadenó cuando su madre le encomendó la tarea de llevar cinco botellas de Viche a una conocida del barrio Viento Libre. Para lograrlo, Belén demostró su ingenio al camuflar las botellas entre plátanos, chigirines y papas chinas, creando la apariencia de un mercado común. Sin embargo, aquellos encargados de inspeccionar los productos notaron que la joven no podía sostener todo el peso, y al brindarle ayuda, se dieron cuenta de que estaba ocultando el Viche.
Al día siguiente, mientras Belén regresaba del colegio, se encontró con los mismos hombres dentro de su casa y a punto de detener a su madre. Frente a esta amenaza, la joven, mostró valentía y se opuso, temerosa de quedar desamparada. En un acto de coraje, se ofreció a ser detenida en lugar de su madre. Por suerte, esta situación no llegó a concretarse y ambas quedaron en libertad.
Cabe mencionar que, el Viche permaneció en la clandestinidad durante décadas debido a una ley que favorecía a las industrias licoreras y penalizaba su producción con prisión. Sin embargo, las comunidades afro en el Pacífico persistieron en continuar su producción y mejorar para legalizarlo, dado que esta bebida forma parte intrínseca de su cultura.
El compromiso de los productores y elaboradores del Viche, sumado al respaldo brindado por plataformas como el Festival Petronio Álvarez, ha sido fundamental para impulsar el proceso del Plan Especial de Salvaguardia y el acompañamiento en la obtención del reconocimiento de esta bebida como Patrimonio Cultural de la Nación. Este espacio también ha representado y visibilizado las tradiciones durante 27 años.
Además de que Belén es una de las tantas portadoras de tradición y guardianas de las costumbres de su región, esta mujer también ejerció como maestra de primaria, contribuyendo a la educación de su comunidad. En una época en que la educación era limitada en el campo, ella destacó como faro de conocimiento y dedicación para sus alumnos.
En la actualidad, con 68 años de edad, tiene su emprendimiento ‘Bebidas Típicas del Pacifico Belén’ junto a su hija, quien también ha abrazado y honrado las tradiciones familiares. En el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez tienen su stand, el cual va más allá de la venta de productos; es un espacio donde la historia cobra vida y se comparte con todos los presentes.
"El viche es un caballero y debemos continuar respetándolo, así como exigiendo respeto por nuestras costumbres", concluye Belén.