La comida, un ritual para vivir en familia
Los aromas del Pacífico deambulan por la zona de ‘comidas vivas’. Los mariscos, las cazuelas, las tostadas y las finas hierbas, atraen a numerosas familias. El mayor ingrediente es el ser Pacífico, el alma de muchos se alegra de compartir bajo el mandato de la hermandad y la alegría, el reencuentro de los seres queridos brilla en sus miradas, entre abrazos y sonrisas.
“Pueden traer sus niños, sus abuelos, hay espacios adecuados para compartir. En este momento estamos toda la familia y amigos compartiendo. Lo más importante que yo pienso en un instante del día, es el almuerzo”, dice Beatriz Vélez.
Los continuos sonidos de la marimba se escuchan libremente, el sudado, el camarón, la piangua y el langostino son los platos más apetecidos, siendo un ritual del paladar que nadie se quiere perder. La gastronomía pacífica es visitada por 35.000 visitantes diariamente, su principal propósito es la integración social.
“Me ha encantado. Se puede venir con niños, también en plan familiar, muy organizado, las zonas muy limpias, la comida es deliciosa. Se pueden compartir varios platos para probar de todo, Anímense y vengan”, manifiesta Carolina Ortiz.
La cocina tradicional ha confirmado que ser Pacífico es una integralidad anónima de almas que se unifican de forma tolerante, amistosa y emotiva bajo una ancestralidad mágica para vivir en familia.
Arturo López