‘El Virus del Negro’ contagia a los rumberos caleños

‘El Virus del Negro’ contagia a los rumberos caleños


Es increíble, pero cierto: Una bomba de inodoro, una olla mazamorrera, cuatro ollas pitadoras, tres tarros de aceite, un zapato viejo, una patineta con tres ruedas, un termo fundido, un hueso de carnaza para perros, un extintor descargado, una pala sin cabo, un pico de botella y la raíz de un tronco de guadua, ponen a bailar a los caleños.

Si no creen, busquen por las calles del centro de Cali a Teodosio Ramos, conocido como ‘Teo Rumba’. Un morocho pariente de Piper Pimienta que viste un smoking negro adornado con un clavel rojo en la solapa; correa del mismo color del clavel, un sombrero negro encintado escarlata y zapatos mocacines negros con cordones que hacen juego con su correa y su clavel.

Lo encuentran montado en su moto – estudio; pues aunque antes lo hacía a pie teniendo que remolcar los 65 kilos que pesa la estructura, ya está motorizado gracias a la Honda C-90 que compró con los $600.000 que se levantó en unas presentaciones que hizo un fin de semana en Tuluá, Buga y Candelaria.

Allí enganchó su plataforma compuesta por la raíz de un tronco de guadua que le sirve de piso, la olla mazamorrera que hace las veces de bombo y la pera del inodoro que la golpea, el pedazo de pala que utiliza como campana y las cuatro ollas pitadoras que le siven de timbales.

Lo que eran tres tarros de aceite, ahora son parlantes; un pico de botella lo pone a sonar como una flauta, el hueso de carnaza que azota con un pedazo de molinillo, es la clave y un potente equipo de sonido alimentado por una planta eléctrica pone a sonar los CD que introduce como pistas, mientras él acompaña la melodía tocando su batería, bailando, cantando y empujándose dos tragos de ron entre canción y canción.

A manera de decoración, luce las banderas de Colombia y el América, así como carteles con frases que saca de las letras de las canciones de Raphy Leavit, de La Selecta, como: “Todo aquel que hace el mal, conoce el miedo”. O, “Si me odias, muérete. Si te mueres, no me asustas, porque a los espantos no les tengo miedo”.

Mientras suena la música guapachosa a todo volumen, Teo baila salsa -solo salsa- e invita las parejas a que lo acompañen. Simula que canta y para ello empuña un micrófono fundido. Esta rutina la viene haciendo hace 24 años porque es lo único que no le hace competencia, pues cuando vendía arepas, empanadas, tinto y cigarrillos tenía que madrugar para que los que hacían lo mismo que él no le quitaran la clientela.

Se siente caleño, así haya nacido en El Bolo (Palmira), pero se crió en pleno centro. Y allí en la carrera primera con calle 16, aún vive. Con su arte se ha ganado la vida. Una hija vive en España y un hijo en Candelaria, pero como a ninguno de los dos les interesan los trastos del viejo, él hará un testamento para que el día que se muera esta discoteca ambulante pase a manos del Ministerio de Cultura o a las Secretarías de Cultura de Cali o el Departamento, para que los exhiban como un homenaje a la rumba callejera de Cali.  El primero que los coja.

Su show lo presentó en el programa de televisión ‘Colombia tiene talento’, donde recibió elogios y aplausos por su creatividad. Quienes lo ven en vivo y en directo le dan desde $1.000 hasta $50.000 por su presentación, especialmente los extranjeros, que quedan boquiabiertos y le queman celular hasta que se les acaba la batería… a ambos.

Tanto talento, tanta rumba y tanta tradición no es ajena al Instituto Popular de Cultura – IPC, por lo que esta entidad lo contrató para que hiciera el cierre de temporada del Instituto. ¡Y qué cierre¡ estudiantes y docentes lo acompañaron en su rumba, a la que se pegó uno, otro y otro, hasta que la fiebre se expandió como un virus: ‘El Virus del Negro’.

William López Arango.


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Fecha de publicación 01/08/2022
Última modificación 01/08/2022

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