El sótano de antigua Estación del Ferrocarril se llena de vida y arte con la llegada del Museo MULI
Los relatos históricos registran la memoria colectiva de aquél viejo lugar donde se escucharon gritos de dolor, tristeza y desolación. Las paredes se vistieron de abandono en el afán de buscar en el olvido un nuevo bienestar.
En el interior de esta monumental edificación, la antigua estación del Ferrocarril, hoy las oficinas de Metrocali, se encuentran los sótanos. Espacios cargados de ruinas y escombros, en donde se sienten pasos fantasmales que viven desde aquél fatídico 7 de agosto de 1956. Este lugar fue el espacio en el que reposaron transitoriamente en paz los 2800 caleños fallecidos luego de la explosión de esa luctuosa jornada.
Posteriormente, el karma turbio permanece tras el establecimiento de una improvisada cárcel, cuya condena se acompañaba de un túnel oscuro sin salida. Esta es una breve reseña de la vida de este histórico lugar en donde aún reposan los enormes vagones oxidados y las maletas ausentes de miles de viajeros anónimos.
Pero hoy los viejos sótanos abandonaron la fealdad y dejaron atrás la crueldad de la tenebrosa atmósfera que antes acogieron, gracias al apoyo de la Alcaldía de Cali, un “big bang” de color y magia de artística, le dieron vida y acogida al Museo Museo Libre de Arte Público de Colombia, MULI,
Aunque parece estar invisible en el norte de Cali, esta edificación construida en 1949 con una altura de tres pisos, con un estillo arquitectónico neoclásico, con 157 m2 metros de extensión, amplios ventanales e inmensos pasillos, hoy se modernizó y le dio paso a las instalaciones de las oficinas de Metrocali. Asimismo, el asombro volvió a florecer cuando los inmensos murales del maestro Hernando Tejada, cargados de la historia de Cali y del transporte, recobraron vida después de su restauración.
“Contar que esta nueva sede principal fue un sueño hecho realidad”, recuerda emocionada Carolina Jaramillo directora del museo MULI.
“Me trajeron por casualidad aquí al sótano, que se encontraba completamente abandonado, lleno de escombros. Era un basurero, pero desde que lo vi me enamoré, logré visualizar en lo que se podía convertir, soñamos con eso y un año medio después, este es uno de lugares que logramos recuperar y nos llena de orgullo, porque la verdad pusimos los ojos en este edificio que se volvió invisible para todos”, menciona Carolina Jaramillo
La pared de tono amarillo se engalana con una propuesta fotográfica realizada por ciudadanos del común, el verde de las plantas da una sensación muy tranquila en el museo, que cuenta con un amplio espacio para exponer obras de arte.
“La idea es visibilizar los artistas del Valle del Cauca, en la actualidad, en Colombia hay un grupo grande de artistas que no han logrado ser visibilizados, y el propósito es que ellos tengan un espacio donde mostrar su obra, pues el MULI es un lugar propicio para hacerlo. Igualmente, tenemos diferentes programas para los usuarios, tenemos el programa de visitas guiadas, que va dirigido desde niños de educación inicial hasta jóvenes universitarios, tenemos tours que son para toda la ciudad, ya que la galería es tan amplia que se puede dirigir a diferentes tipos de público”, señaló Magaly Delfín, líder de negocios del MULI.
Allí aún se mantienen vivas las huellas de un viaje en el tiempo, con un ferrocarril inmóvil, el encantamiento de los murales del maestro Tejada en contraste con el actual orden cotidiano de las oficinas de Metrocali.
Este es un espacio que hace sentir orgullosos a los caleños que cuentan con el museo más grande a ´cielo abierto de Latinoamerica´, que además de tener 500 obras ubicadas en la ciudad y una inmensa presencia en diferentes puntos de Cali, ha sido importante para la administración municipal apoyar esta iniciativa de dar a conocer a nuevos artistas y ahora, recuperar este emblemático lugar. Así es como el arte transforma espacios y vidas.
Contacto: 317 402 50 96 – 315 401 19552
www.museolibre.org - @mulimuseolibre
Horarios de atención: 8-00 am a 6-00pm de lunes a viernes fin de semana previa cita. Costo Adultos 5.000 y estudiantes 3.000
Arturo López Tunubalá