El milagro de encender los fogones donde el hambre se funde con la angustia: El comedor Isaías Duarte Cancino en Cali
- Este rincón de solidaridad nació el 28 de junio de 2025 como un lugar de acogida, bendición y humanidad, porque resuelve la angustia a través de un plato de comida en la mesa, para quienes cuidan un ser querido enfermo, y no tienen recursos económico.
Santiago de Cali, 11 de junio de 2026
Al oriente de Cali, en el barrio Mojica 2, allí donde las realidades golpean con rigurosidad, la esperanza se cocina a fuego lento, con el aroma del guiso fresco, el sonido de las ollas que se lavan con prisa y un nombre propio que resuena como un bálsamo entre la incertidumbre: el Comedor Comunitario Isaías Duarte Cancino.
El Hospital Isaías Duarte Cancino, una institución de nivel 3 de complejidad, es el epicentro al que llegan pacientes de diversas regiones del occidente colombiano, en sus pasillos no solo se albergan dolencias físicas; también se respira la angustia de los acompañantes. Son hombres y mujeres que, en medio de la zozobra y las extenuantes jornadas de espera, enfrentan una vulnerabilidad económica que les impide, muchas veces, costearse un almuerzo.
Es en ese escenario de dolor donde la generosidad toma forma. Gracias a una alianza articulada entre la Alcaldía de Cali y la Arquidiócesis de Cali, con el apoyo fundamental del mismo centro hospitalario, este comedor enciende sus estufas de lunes a viernes. ¿El resultado? 90 raciones diarias impregnadas de amor, dignidad y esperanza.
Detrás de este engranaje de amor comunitario está la mirada visionaria de Juan Carlos Cuéllar, Diácono de la Arquidiócesis de Cali. Para él, el servicio es el sentido mismo de su existencia."Siempre he tenido muy presente que a través de servir podemos dignificar a las personas, proyectar la presencia de Jesucristo en nuestras vidas, que nos dejó como enseñanza estar presentes para los más necesitados. Por lo tanto, mi proyecto personal es la labor social", comparte don Juan Carlos.
Esta historia, sin embargo, no comenzó ayer. Las raíces de este milagro diario se remontan al año 2016, en el barrio Calimio Decepaz. Allí, bajo el amparo del programa de comedores comunitarios de la ciudad, don Juan Carlos lideró la apertura del comedor 'Más Amor en las Manos', bautizado con el mismo nombre de su fundación. Fue el primer paso de un legado que no ha parado de expandirse.
Casi una década después, la semilla dio un nuevo fruto con la sede del hospital, un espacio que hoy atiende en su gran mayoría a personas mayores, devolviéndoles la certeza de que no están solas en sus horas más difíciles.
El corazón de este proyecto no se conforma. Con la sensibilidad de quien observa el territorio y entiende las carencias del otro, don Juan Carlos y su equipo ya trabajan en la consolidación del siguiente paso: la Casa Hogar San Lorenzo.
Este proyecto, que se encuentra en su etapa final de construcción, nacerá como el complemento perfecto para el servicio del comedor del hospital. “Será un sitio de acogida diseñado especialmente para los cuidadores de pacientes que provienen de municipios y zonas rurales fuera de Cali”, afirma don Juan Carlos.
“Cuando las puertas de la Casa Hogar San Lorenzo se abran, los acompañantes no solo tendrán asegurada la alimentación, sino también una residencia digna, un techo seguro donde descansar la mente y el cuerpo mientras cuidan de los suyos. Un alivio invaluable para quienes llegan a la ciudad sin más equipaje que la fe y la preocupación por su familiar”, concluye.
Al final del día, cuando las estufas se apagan y las mesas quedan limpias, queda en el aire la certeza de que la transformación social de la ciudad se teje desde la empatía. Espacios como estos demuestran que, más allá de las cifras y la asistencia, sobre la mesa recuperamos a Cali, transformando el alimento en el puente que une la vulnerabilidad con la dignidad humana.
Zully Anacona Peña
Comunicaciones Secretaría de Bienestar Social