Animales recuperados por el Dagma fortalecerán programas de reproducción de vida silvestre
- 2871 animales silvestres, víctimas de incidentes y/o redes de tráfico ilegal, han sido atendidos este año por la Alcaldía de Cali a través del Dagma.
. - Comprar o comercializar fauna silvestre de manera ilegal, es castigado con penas de prisión de hasta 135 meses y multas que pueden llegar a los 40.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV).
Santiago de Cali, 24 de septiembre de 2025
En lo corrido de 2025, 2871 animales silvestres, víctimas de incidentes y el tráfico ilegal, han sido valorados y atendidos en el Hogar de Paso del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma). La autoridad ambiental de Cali está ubicada en la avenida 2 norte # 36A-40 y funciona de lunes a domingo, las 24 horas del día.
Actualmente, este centro de atención de vida silvestre tiene hospitalizados y en proceso de rehabilitación a 381 animales de 53 especies diferentes. Se estima que debido a las afectaciones y daños causados por los humanos, 110 de estos no podrán retornar a la vida silvestre. Su única esperanza para mejorar las condiciones vividas en cautiverio, es lograr cupos de reubicación en zoológicos, centro de valoración y atención de fauna silvestre de otras corporaciones o parques de conservación.
Están los casos del mono aullador (Alouatta caraya) y el perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmanni), que por ocho y cinco meses, respectivamente, fueron atendidos y recuperados en el Hogar de Paso. En la tarde del miércoles (24.09.2025) iniciaron su viaje, junto a 11 animales silvestres recuperados por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), para participar en programas de reproducción que se realizan en el Parque de la Conservación de Medellín.
‘Coco’, el mono aullador
De aproximadamente cuatro años de edad, este mono aullador fue entregado por un médico veterinario a una familia de rescatistas de animales que vive en el corregimiento de Dapa. “El propósito inicial era que lo tuviéramos por unos días en la finca mientras organizaban su reubicación; sin embargo, nunca volvió a recogerlo”, contó Mayerlin Ospina, quien con su esposo realizó la entrega voluntaria del animal al Hogar de Paso. Hoy, ocho meses después, lo despidió en su partida rumbo a Medellín.
“Tengo absolutamente claro que un animal silvestre jamás puede ser un animal de compañía. Por más amor que estemos dispuestos a brindarles, es más grave el daño que les causamos al tenerlos junto a nosotros”, sostuvo Mayerlin.
La rescatista contó que ‘Coco’, al crecer, comenzó a realizar sus aullidos cada vez más fuertes y a evidenciar comportamientos más bruscos. Esto les sugirió que lo mejor para la familia y el animal era buscar la manera de entregarlo.
“Puedo dar fe de que en los ocho meses que ‘Coco’ estuvo en el Hogar de Paso, la atención fue increíble. Lo visité y acompañé en los procedimientos que le realizaron para atender su problema dental. Hoy me despedí, en el inicio de lo que será su nueva vida junto a otros monos de su misma especie”, expresó Ospina.
Noción de experto
Delio Orjuela, coordinador operativo del Hogar de Paso del Dagma, explicó que este mono aullador estuvo alrededor de ocho meses e ingresó con algunos problemas digestivos. “Estos monos son increíblemente delicados, tienen un colon y un intestino ciego similar al de los caballos y en su dieta, muy diferente, las frutas no son el principal componente, como la mayoría de sus tenedores piensan. Esto le ocasionó a ‘Coco’ algún problema intestinal que, afortunadamente, ha podido solucionar”, detalló.
El funcionario de la autoridad ambiental local enfatizó que la fauna silvestre no puede ser utilizada como animales de compañía. “En el momento en que pagamos para separarlos de sus padres y extraerlos de su hábitat natural, también los condenamos a estar encerrados el resto de sus días, porque son incapaces de cazar, recolectar alimento, buscar refugio, moverse en un entorno natural o diferenciar entre una presa y un predador”, precisó.
Tenga presente
En Colombia, comercializar fauna silvestre es un delito ambiental con penas de prisión de 60 a 135 meses y multas de 300 a 40.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV), según lo establece el Artículo 328A del Código Penal. Las penas se pueden agravar si la comercialización afecta especies amenazadas.
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Comunicaciones Dagma