‘Moda Happy’, una historia con el auspicio del Fondo Solidario y de Oportunidades
Nancy Yamileth Delgado, emprendedora de la marca ‘Moda Happy’, es el ejemplo de las mujeres caleñas echadas pa’lante e incansables trabajadoras.
Nancy Yamileth Delgado es una mujer camelladora, echada pa’lante, que siempre aspiró contar con su propio negocio y que no cejó en su empeño por lograrlo. Y aunque no ha sido fácil, hoy ve cómo su emprendimiento crece y se fortalece gracias al Fondo Solidario y Oportunidades de la Administración del ‘Puro Corazón’, que le llegó con recursos económicos justo cuando estaba a punto de tirar la toalla.
Se trata de un emprendimiento ubicado en el oriente caleño, dedicado a la confección de prendas infantiles y que ahora hace sus primeros ‘pinitos’ incursionando en la producción de camisas para caballeros. Así continúa ampliando el mercado de su iniciativa, soñada y forjada con su esposo, que partió a edad temprana de este mundo y quien le dejó el diseño y logo de la marca ‘Moda Happy’.
“Estudié mercadeo y negocios internacionales en la Universidad Autónoma; después hice una especialización de logística en la ICESI. Mi esposo era decano de una universidad en Cali, le gustaba andar con sus camisas bonitas y nos surgió inicialmente esa idea. Hacíamos dotaciones y yo sabía dónde vendían las camisas bonitas y por ahí empezamos. Él quería que nos pusiéramos a hacer camisas, pero yo le decía que para hacer ese tipo de productos había que tener una maquinaria muy costosa y no podíamos”, recuerda Nancy.
Ella había trabajado en una empresa de confecciones y siempre le gustó el tema, lo que le facilitó iniciar el negocio que hoy sale a flote. “Empezamos a investigar y vimos que la ropa infantil estaba creciendo. Como ya teníamos una niña, nuestra hija, hice cinco muestras y me fui para una feria internacional de ropa infantil que hacen en Bucaramanga. Allá empecé a analizar el movimiento del mercado y nos definimos por este tipo de ropa”, explicó.
Esta caleña de pura cepa ya lleva nueve años en un negocio que hoy florece y resplandece, gracias a los recursos que por $10 millones obtuvo a través del Fondo Solidario y Oportunidades, dinero que le inyectó a su emprendimiento en calidad de préstamo, a una tasa de interés muy inferior al de la banca tradicional.
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“El capital inicial era de los ahorros, de lo que tenía guardado. La verdad, empezamos sin dinero, es más, ni siquiera con máquinas, ni nada de eso. Se arrancó de ceros; recuerdo que mi tío me prestó dinero para comprar unas telas; mi mamá, mi papá y todos aportaron, en una especie de ‘todos ponen’ para ser lo que somos hoy”, asegura Nancy Yamileth.
Contó además que fue mucha la alegría cuando hizo el primer negocio, tan grande que sintió que no tenía la capacidad para cumplirlo. “Eso fue en un diciembre y esa Navidad tuvimos toda la casa llena de cajas, porque no había otra manera de almacenar la materia prima y así lo hicimos”, precisó.
Reconoce que para poder alcanzar sus metas, cometió muchos errores. “Obviamente también me equivoqué muchísimo, porque soy como impulsiva, más de vender, no de pensar mucho en temas como costos, cómo evaluar, el tiempo, todo eso. Primero decrecí, avancé mucho por un tiempo y después, por los mismos errores que uno comete en el afán de emprender, me equivoqué muchísimo y volví y caí; pero aquí estamos, firmes y perennes”, expresa.
Perteneció al programa ‘Valle E’ y al ‘Fondo Emprender’ y reconoce que no le fue mal. Sin embargo, resalta la aparición del Fondo Solidario y Oportunidades de la Administración Distrital, porque le abrió las puertas en el momento más oportuno, cuando sentía que ya le llegaba el agua al cuello.
“Me enteré del Fondo Solidario por Facebook; vi la publicación y me inscribí, pero así como cuando uno se inscribe por no dejar. Pensé que no pasaba nada y después de un tiempo me llegó un mensaje anunciándome que había pasado a la siguiente fase”, describe.
Recuerda que una vez le concretaron el desembolso, hizo todo un plan para repotenciar su negocio, reorganizó los procesos y aprendió de las experiencias pasadas que casi la tiran a la lona. Dice que la pandemia y el paro nacional la tuvieron al borde de la quiebra, cuando le tocó cerrar, despedir trabajadores, entregar local y empezar a hacer maquila. Pero hoy su negocio es otro, se respira un nuevo aire, porque ha logrado salir a flote en su emprendimiento que genera cinco empleos directos, entre los que se cuentan sus padres, quienes laboran con ella, y dos mujeres cabeza de hogar que residen en el mismo sector.
“Que alegría cuando me salió el préstamo a través del Fondo Solidario y de Oportunidades de la Alcaldía de Cali. Con ese dinero volví a surgir, compré telas, arreglé la máquina cortadora, resortes y todo lo que se necesitaba. El impacto fue fuerte y muy positivo para volver a hacer mi producto y no maquilar más”, concluyó Nancy Yamileth Delgado, propietaria de la marca ‘Moda Happy’.
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