Una bala le dañó la cabeza hace 50 años. Y a pesar de eso, vive feliz
Un albañil que ni siquiera tenía bachillerato, no solo llegó a ser catedrático de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, sino que se da el lujo de hacer un programa radial cultural que enlaza a Colombia con Argentina y de dirigir en la actualidad 104 embajadas a lo largo y ancho del mundo; pergaminos que fueron suficientes para que el Colegio Ascensión Montoya de Torres, del corregimiento Güintar, de Anzá. -su pueblo natal- le otorgara el bachillerato honoris causa.
Como si fuera poco, hace medio siglo una bala hizo de las suyas en su vida, hecho que fue registrado durante décadas en el diario El País de Cali, donde desde el año 1973 lo hicieron famoso y quienes conocen su trayectoria afirman sin temor a equivocarse, que León Octavio Osorno Aguirre es uno de esos locos que lo ha perdido todo, menos la razón.
Es tal la creatividad de este montañero e hiperactivo personaje, que se ha desempeñado con lujo de detalles como artista visual, fotógrafo, escritor, atleta, músico, periodista, ambientalista, diseñador editorial, publicista, gestor cultural y promotor de desarrollo rural.
Recuerda como si fuera ayer, que un día paseaba por las calles del barrio Bretaña de Cali cuando vio una bala tirada en el piso. Se agachó, la miró y como si ella también lo mirara, sintió que le decía: “Soy una balita perdida. Y aunque mi misión en este mundo es matar, no quiero hacerlo”.
La tomó entre sus manos, le acarició el plomo, besó su vainilla aún sin percutir y apretándola contra su pecho, al tiempo que se le escurrían unas lágrimas, le dijo: “A partir de hoy serás una balita de paz.
La llevó a su taller en el tradicional barrio San Antonio y entre cartulinas, carboncillos, témperas y lápices la volvió caricatura. Caricatura que alternó las páginas del diario con las de Luisé, Consuelo Lagos y Mheo y que este año cumple 50 años de haber salido impresa.
Su figura es sinigual: una bala simpática, con sonrisa amplia, ojos expresivos y pestañas coquetonas, con los brazos abiertos dispuestos a abrazar las diferencias y con el símbolo de la paz colgado en su cuello. ‘Balita, la bala perdida’ es una historieta de corte espiritual que solo habla de paz, amor, respeto, tolerancia y comprensión. Su mensaje es positivo y por eso su padre la ha paseado por todo el mundo.
El inquieto León Octavio se ha movido entre diseñadores, diagramadores, ilustradores, tintas y rotativas, lo que lo llevó a crear ‘El Bando de Villamaga’ e imprimir un libro tan loco como él, pues para leerlo hay que saber interpretar el juego de palabras que lo caracterizan y saber interpretar los mensajes subliminales que envía directo al cerebro. Tales como:
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El pirata se hizo al amar
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Es inútil correrle a los recuerdos… ello corren mucho más que uno
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La educación debe dar alas, no muletas
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Por más sol que haya, si no tenemos claridad interior, andaremos a oscuras
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Quienes no piensan a largo plazo, pagan de contado su intrascendencia
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Para una vida plena, es necesario tener mejor amoblado el corazón que la casa
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Si no dejamos secar la arcilla de las ilusiones, la vida puede moldearse
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El matrimonio es la central de transportes donde el placer espera al amor que llega cansado de un largo viaje, por tal motivo, va directo a la cama.
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Cuando de la mazorca del amor desparecen todos los granos, aparece lo que llaman ‘tusa’.
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El amor es la única droga de alta pureza… y es legal
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El estornudo es el único spray que no daña la capa de ozono
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En la vida sencilla se encuentra el reino de la tranquilidad
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Los miropos son los piropos que se dicen con la mirada
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El matrimonio es el control biológico del amor.
Y miles de máximas y mínimas más, que lo llevaron a fundar el ‘Club de Tercos’ ‘La Morada Alternativa’, ‘El Puerto Libre de los Sueños y su nave La Curiosa’, el país de ‘Kanibbalia’ y todas las utopías que pasan por su cabeza.
‘Lo que mandaron de Anzá’ se puede leer en una de las camisetas que viste a diario, la cual complementa con un sombrero tipo gardeliano que le da un aspecto de Dick Tracy, comprensible solo para veteranos amantes de los comics.
Definitivamente, ‘Balita’ y su papá, son unos personajes. León, ruge… pero sin pelear, porque en León Octavio, las balas han estado presentes en todos los momentos de sus 75 años de existencia, no en vano a su mejor amigo lo mataron cuando le hicieron un tiro al aire. Al aire de los pulmones.
William López Arango.