La huella de un motor, la exhibición del patrimonio histórico vehicular de Cali
Más de 200 autos clásicos y antiguos dejaron sus huellas en el desfile del tercer día de la Feria de Cali, en su versión número 65.
El sonido de la sirena de la máquina de bomberos Chevrolet 1939 dio inicio al desfile de autos clásicos y antiguos, en el sector conocido como La Luna. Seguidamente, los sonidos de las campanas de las bicicletas Philips de los años 40 se mezclaron con la salsa de los parlantes que, a lado y lado de la autopista sur oriental, animaban a los asistentes.
La cuota de los carros más antiguos la puso un Cadillac de 1912, que demostró su potencia al atravesar las carreteras desde Bogotá hasta la Sultana del Valle.
Ni el llamado 'sol de lluvia', ese que parece que quemara la piel, fue impedimento para que propios y visitantes disfrutaran del desfile y rememoran tiempos aquellos en los que algunos de los autos participantes les sirvieron de transporte para salir a dar un borondo por la ciudad.
Así lo recordó Ana Cristina Lancheros, quien disfrutó el desfile desde el frente de su casa: "yo nunca me he perdido este desfile y estoy feliz de volver a disfrutarlo porque me trae muchos recuerdos, sobre todo los Mustang porque mi papá tenía uno y fueron muchos los momentos que compartí con él en ese carro; entonces, me emociono viendo estos autos que dejaron huella en mi vida", expresó Ana.
Como ella, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, también recordó a su abuelo y a su padre cuando apareció en la pista un Chevrolet del año 56 cola de pato y expresó: "este es un espacio que convoca a la ciudadanía para reconocernos; detrás de cada uno de estos vehículos hay un coleccionista, hay una historia, eso hace maravilloso a este desfile".
El recorrido continuó hasta la carrera 39 girando para coger la calle 9 y finalmente por la calle 7 hasta llegar al parque Alameda.
Este desfile, denominado La huella de un motor, exhibió parte del patrimonio histórico vehicular de nuestro país al paso de los automotores de colección que alguna vez rodaron por las calles del Cali Viejo.
Las huellas de los autos clásicos y antiguos quedaron marcadas en el asfalto de la autopista sur oriental de la ciudad y con ellas transcurrió el tercer día de la Feria de Cali en su versión número 65.
Catalina Libreros