Hace 90 años fue inaugurado uno de los barrios más tradicionales de Cali: Alameda
¿Qué persona en Cali no ha ido a mercar o a desayunar en la galería Alameda? ¿Quién no ha rumbeado en El Habanero o Libaniel? ¿Quién no ha comprado sus muebles en las carpinterías de este sector? Hablar de Alameda es referirse a uno de los barrios más representativos de la ciudad.
Ubicado en la comuna 9, Alameda nació con pocos habitantes hace 90 años, exactamente en octubre de 1930. Su nombre se originó debido a la abundante arborización que las calles tenían en ese entonces.
José Manuel Saavedra Galindo, un poeta oriundo de Guacarí, ayudó a tramitar los terrenos ejidos para fundar el barrio. Tras su muerte (en 1931) y en reconocimiento a esta labor, se hizo un busto en su nombre que fue puesto en el parque principal en octubre de 1936.
Esperanza Villegas Toro, habitante de Alameda, tiene 75 años de edad y cuenta con nostalgia cómo llegó al barrio en compañía de sus padres y siete hermanos y cuando apenas tenía 6 años. “Tres de mis hermanos nacieron aquí y recuerdo cuando veníamos a jugar y montar bicicleta en el parque que queda al lado de la calle séptima. En ese entonces todas las calles no estaban pavimentadas, pero un año después, en 1952, pavimentaron varias cuadras por donde vivía”, detalló.
La tradicional plaza de mercado del barrio Alameda era antiguamente una zona donde se guardaban las volquetas recolectoras de basura. Allí mismo, los dueños de criaderos de cabras y chivos vendían la leche en vasos. En 1955 fue inaugurada la galería que se conoce actualmente y en donde, 65 años después, se sigue vendiendo frutas, verduras y productos de excelente calidad.
Basilia Murillo López es una reconocida cocinera chocoana de la galería Alameda. Ella ha deleitado a miles de paladares caleños y visitantes en su restaurante ‘Basilia’, uno de los comederos más apetecidos que existe desde hace 38 años y que se especializa en comida del Pacífico colombiano. “Cuando llegamos a la plaza de mercado, en 1982, no tenía techo y el piso era en tierra; entonces cuando llovía era difícil atender el restaurante, porque el agua entraba por todos lados. Pero a través de los años creamos una comisión, con varios de los dueños de los restaurantes vecinos y hemos organizado la plaza poco a poco”.
Con el pasar de los años los residentes tradicionales del sector, alrededor del parque, vendieron sus viviendas y dieron paso a los comerciantes, que poco a poco modificaron la estructura colonial del barrio y emprendieron diferentes negocios como restaurantes, discotecas, carpinterías y talabarterías, entre otros.
Decoraciones Alegría es uno de los negocios tradicionales del barrio Alameda y, desde hace 33 años, se dedica a la fabricación y renovación de muebles. Paola Alegría es hija de Raúl Alegría, un carpintero caleño que llegó al barrio y quien luego de trabajar para otras mueblerías del sector decidió emprender su propio negocio. “Crecí en medio de la madera y recuerdo que este sector era menos comercial que ahora. Sin embargo, mi papá siempre tuvo la visión de que el barrio iba a crecer, a expandirse como una zona reconocida por fabricar muebles y no se equivocó. Actualmente mi papá, mi mamá y tres hermanos estamos al frente de Decoraciones Alegría”, cuenta Paola.
William Lozada es el dueño de Productos Wilenses, un negocio radicado en Alameda desde hace 25 años y dedicado a comercializar almojábanas, achiras, bizcochuelos, quesillo y diversos productos típicos del Huila. “Wilenses nace para continuar una tradición familiar que decidimos conformar en este sector, que en ese entonces no era tan movido pero que tenía una proyección de crecimiento por su ubicación estratégica. Actualmente nuestros productos se distribuyen en todo Cali a través de cafeterías, supermercados, colegios y universidades”, concluyó.
El barrio Alameda, cargado de tradiciones e historias, espera a caleños, caleñas y visitantes que quieran deleitarse con la exquisita gastronomía del Pacífico y que luego se animen a terminar el día bailando en una de sus discotecas. Un sector para recorrer, saborear y disfrutar.
Alejandra Pérez Rodríguez