Sazón de Esperanza y Dignidad: la historia de Ronald y Patricia en el comedor San Francisco de Asís
Santiago de Cali, 23 de octubre de 2025
Una semilla de esperanza germina cada día en el centro de la ciudad: el Comedor Comunitario San Francisco de Asís. No es solo un lugar para mitigar el hambre; es la promesa tangible de bienestar y dignidad para los adultos mayores, habitantes de calle, vendedores ambulantes y trabajadores informales que sostienen la ciudad con el sudor de su frente.
Detrás de este milagro diario de servir 150 almuerzos nutritivos, hay dos nombres que resuenan con la fuerza de la vocación y el compromiso: Ronald Ortega y Patricia González, ellos no solo son los gestores; son el alma y el motor de este espacio que ha trascendido la asistencia alimentaria para convertirse en un verdadero faro de apoyo integral.
Con más de 20 años de experiencia en trabajo social, Ronald aporta la solidez y la visión profunda de quien conoce las grietas de la vulnerabilidad, a su lado, Patricia, con 14 años de trayectoria en procesos comunitarios, teje la red de cercanía y afecto que transforma el comedor en un hogar. Juntos, lideran con una gestión reconfortante y una calidad de servicio que se siente en cada cucharada y en cada sonrisa de los beneficiarios.
El comedor, no solo depende del apoyo de la Alcaldía de Cali. Ronald y Patricia tienen como filosofía que la dignidad se afianza con la autonomía. Por eso, han sembrado dos emprendimientos que son la columna vertebral de su sostenibilidad económica.
En noviembre de 2024, antes incluso de la apertura del comedor, nació la charcutería artesanal. Una iniciativa con sabor a tradición y esfuerzo, donde los chorizos y las carnes maduradas se elaboran con esmero, generando los ingresos que engrasan la maquinaria de la solidaridad, es el arte de curar la carne para sanar el alma comunitaria.
A esto se suma el pulguero de ropa, un modelo de economía circular en su máxima expresión, las prendas donadas encuentran una segunda vida, se comercializan a precios accesibles y el recurso regresa al funcionamiento del comedor. Es un acto doble de respeto: al medio ambiente y al bolsillo de las personas, promoviendo la inclusión y el consumo consciente.
Desde su apertura, el impacto ha sido constante y profundamente positivo. “No es solo alimentar a 150 personas; es el acompañamiento diario que crea un entorno humano donde cada persona se siente valorada, escuchada y apoyada en sus procesos de vida, el Comedor San Francisco de Asís es el testimonio vivo de que alimentar no es solo servir comida, sino también compartir oportunidades, respeto y dignidad humana”, señaló doña Patricia.
En la mirada de Ronald y Patricia se lee la nobleza de quienes lucha por una causa justa, pero también la chispa inagotable de la empatía. Su modelo, que combina la asistencia alimentaria con la sostenibilidad social a través de los emprendimientos, demuestra que la unión entre la solidaridad, el compromiso y el trabajo comunitario tiene el poder de transformar realidades, ofreciendo un refugio de esperanza a quienes más lo necesitan.
Zully Anacona Peña
Comunicaciones Secretaría de Bienestar Social Alcaldía de Cali