Jóvenes caleños quieren revivir un cadáver putrefacto que hay detrás del Cementerio de Siloé
Los olores nauseabundos obligaron a que profesores y estudiantes acudieran al secretario de Salud, Alejandro Varela; a la gerente de Emcali, Susana Correa; a la Policía, a los estamentos cívicos y movimientos ecologistas para que les ayudaran a encontrar la causa del problema, pues temían encontrarse una sorpresa desagradable.
Y no podía ser diferente. Allí, tendido cual largo es, se encontraba inerte y en medio de un charco maloliente, adornado con basura, el culpable de que los estudiantes de colegios como Ideas, El Amparo y El Seminario no pudieran atender sus clases.
No estaba como N.N., tenía nombre propio y era ampliamente conocido y admirado por todos los caleños: se llamaba “Río Cañaveralejo”. Sí. El mismo que en otrora bajara imponente trayendo tres afluentes de agua fresca y pura, estaba allí, tendido, abandonado e inerte porque miles de caleños que residen en sus orillas arrojaron a sus aguas los desperdicios, las basuras y las inmundicias que ellos serían incapaces de guardar en sus casas.
Esfuerzos para resucitarlo
Un grupo de jóvenes, consciente de la gravedad del río, decidió emprender una cruzada de salvamento y con mensajes, pancartas y cánticos hicieron presencia en el puente del río a la altura de la calle 5ª con avenida Guadalupe, pidiendo a los caleños aunar esfuerzos para descontaminar los siete ríos de la ciudad, iniciando por el Cañaveralejo.
El llamado fue acogido de inmediato por el alcalde de Santiago de Cali, Jorge Iván Ospina a través de la Secretaría de Salud y el Dagma, al igual que por la gerencia de Emcali por intermedio de su división de acueducto y alcantarillado, y amigos protectores del agua, de la CVC, por lo que los jefes de estas dependencias en compañía de un grupo de ambientalistas recorrieron gran parte del río haciendo diagnósticos y evaluaciones, para luego emprender acciones concretas.
La promotora de la iniciativa es María Fernanda Manzano, docente del Colegio Ideas, quien lidera el salvamento del río y hace la convocatoria al proyecto ‘Ecología del alma para la recuperación del río Cañaveralejo’ encontrando respuesta en fundaciones como Sidoc y Corpocerros para recuperar en su parte ambiental y paisajística –inicialmente- una de las siete cuencas hidrográficas que tiene Cali y evitar que los ríos se conviertan en caños porque en la ciudad no existe buen manejo de residuos sólidos ni aguas servidas.
Según el secretario de Salud, Alejandro Varela, la situación de los ríos de Cali es caótica y por eso a través del Comité de Protección del Agua se va a tratar este tema y verificar las competencias de los diferentes actores. “Es una apuesta estratégica de ciudad, una iniciativa de grupos juveniles y cívicos interesados en proteger el medio ambiente, por lo que hay que dar solución y buscar soluciones conjuntas”.
Para Eduardo Llano, Asesor del grupo Juntos y miembro de la Red Telar, el llamado es a descontaminar el río para dejar un futuro promisorio, por lo que es hora de presionar a las autoridades que toman las decisiones para que construyan los colectores descontaminantes del río.
Su posición fue complementada por el Arquitecto ambientalista Víctor Raúl Martínez, de Corpocerros, entidad que trabaja hace más de 30 años protegiendo las cuencas de los ríos y los Farallones de Cali.
Asegura el Arquitecto Víctor Raúl Martínez, que en la ciudad hay un desfase en las empresas prestadoras de servicios y existe falta de autoridad ambiental, pues ellas son indiferentes cuando deben liderar este tipo de proyectos y no deben esperar a que la comunidad los empuje.
“Como Emcali ha cobrado durante 60 años la tarifa de alcantarillado, es imperativo que aplique la Ley 142 sobre mantenimiento y construcción del alcantarillado en las márgenes izquierda y derecha paralelas al río, incluyendo obras en los asentamientos sub normales del pie de monte, sin apararse en los conceptos que emita la oficina de Planeación”, conceptuó Martínez.
Un humilde campesino de 77 años de edad, Servio Tulio Pinto Delgado, vive en la margen del río hace 49 años y recuerda cuando en aquel entonces bajaban las quebradas Lleras, Tierra Blanca y Cañaveralejo formando un solo caudal, pero de un momento a otro lo encauzaron en cemento, lo entamboraron y pasó de ser río, a ser canal de aguas lluvias y residuales.
El mismo concepto tiene Estela Rodríguez, quien reside en la avenida Guadalupe, y nunca deja de recordar que en el Cañaveralejo se bañaba con su familia hace 40 años, en una especie de paseo familiar donde primero arrimaban al ingenio y el trapiche que quedaban cerca al río.
Con voz enérgica y con sentimientos de pesar, rabia y tristeza, Estela Rodríguez maldijo a los políticos corruptos que permitieron construir en las madres viejas de los ríos de Cali, los que dejaron convertir los ríos en caños facilitando la desafectación de los terrenos considerados cordones ecológicos y los que a lo largo de su existencia no han hecho nada para proteger lo poco que aún queda. “Estoy segura que ellos terminarán convertidos –si ya no lo están- en lo que hoy están convertidos los ríos de Cali: miseria y podredumbre”.
/William López Arango – wlopez@cali.gov.co