El renacer de Virginia: de la soledad del abandono a la luz de los Centros Vida
Santiago de Cali, 15 de mayo de 2026
Todas las mañanas, en el barrio Llano Verde, una mujer de 68 años sale de su casa con una sonrisa que desafía el pasado. Su nombre es Virginia Angulo Cuero y, aunque su cuerpo aún guarda las huellas de una trombosis provocada por el dolor del abandono, sus ojos hoy brillan con la chispa de quien ha vuelto a nacer.
Virginia, oriunda de la brisa y el puerto de Buenaventura, dedicó su vida a cuidar. Fue madre comunitaria y trabajó incansablemente en casas de familia para sacar adelante a sus cinco hijos. Sin embargo, el destino le preparó una prueba amarga: al llegar a Cali buscando refugio en los suyos, la respuesta fue el rechazo. Su hija, bajo el peso de sus propias ocupaciones, le indicó que ya no podía tenerla más en su casa.
De repente, Virginia se encontró sola, en un lugar donde paga arriendo con el recurso del subsidio Colombia Mayor y la ayuda de vecinos, enfrentando el silencio absoluto de meses de desolación. El estrés de sentirse una carga y el vacío del abandono le paralizaron parte del cuerpo. Pero justo cuando la depresión parecía ganarle la partida, apareció un rayo de luz: el Centro Vida de la Ciudadela Comfandi, en la Comuna 17.
"Este lugar me devolvió las ganas de vivir, gracias a conocidos llegué aquí, como una bendición que dios puso en mi camino", confiesa Virginia con una lágrima que se escapa, no de tristeza, sino de gratitud. Al llegar, era una mujer herida, poco amable y desconfiada, marcada por una niñez difícil y una vejez que parecía truncada. Hoy, es otra.
En el Centro Vida, Virginia encontró una red de apoyo integral. Desde el uniforme y los zapatos que recibió al ingresar, hasta las sesiones de hidroterapia y fisioterapia que han devuelto el movimiento a sus extremidades, pero, sobre todo, encontró amor, protección y atención integral.
"La familia no es siempre de sangre; hay personas que te encuentras en el camino y se convierten en más que una familia. Eso es el Centro Vida para mí", anota con firmeza doña Virginia.
Su jornada es una maratón de bienestar. Un transporte la recoge en su casa y la lleva a un espacio donde la esperan talleres de literatura, pintura, matemáticas, teatro y manualidades. Allí, entre amigos que comparten sus mismas historias y profesionales con vocación de servicio, Virginia recibe alimentación balanceada, recreación, deporte, odontología, atención de gerontólogos y psicólogos que ayudan a sanar los vacíos del alma.
Una invitación a no rendirse
“La historia de Virginia es la de muchos en Cali. Nuestra ciudad cuenta con 42 Centros Vida que hoy transforman las realidades de 1.330 personas mayores. Son espacios diseñados no solo para atender necesidades básicas, sino para promover una vejez activa y saludable, devolviéndoles la dignidad y la plenitud”, señaló Johana Caicedo Sinisterra, secretaria de Bienestar Social de la Alcaldía de Cali.
Hoy, Virginia ya no se siente desprotegida, a sus 68 años, ha comprendido que su vida tiene un aliciente para seguir adelante. Su salud ha mejorado, su vitalidad es contagiosa y su estado emocional está más fuerte que nunca gracias al acompañamiento constante de la Alcaldía de Cali.
“Así como Virginia encontró en el Centro Vida, un refugio de amor y bendición, todavía quedan cupos disponibles, el llamado es para que más personas mayores se sumen a esta gran familia, donde el cuidado, la salud y el bienestar, son nuestra prioridad”, concluyó Caicedo Sinisterra.
Zully Anacona Peña
Comunicaciones Secretaría de Bienestar Social