Cali siembra amor en los territorios a través de las huertas de los comedores comunitarios
Santiago de Cali, 23 de febrero de 2026
Lo que comenzó como un apoyo alimentario en los comedores comunitarios, hoy ha florecido en un movimiento social sin precedentes: las huertas comunitarias activas están redefiniendo el tejido social de Cali.
Bajo la estrategia de la Secretaría de Bienestar Social de la Alcaldía de Cali, en alianza con la Arquidiócesis, las huertas en los comedores comunitarios no son solo cultivos, son espacios de paz y encuentro donde gestoras, gestores y vecinos trabajan la tierra para recuperar a Cali sobre la mesa.
Más allá de la producción de hortalizas frescas, plantas aromáticas, árboles frutales y plantas condimentarías, las huertas comunitarias se han convertido en aulas vivas de aprendizaje colectivo, con una entrega de insumos de alta calidad: semillas seleccionadas y abono orgánico, productos especializados para la fumigación técnica y responsable, acompañamiento profesional que enseñan desde la siembra hasta la cosecha.
“Es satisfactorio como una gestora pasa de ver un espacio vacío, a cosechar sus propios alimentos para el comedor, estamos promoviendo el amor por la tierra: les enseñamos control biológico de plagas, nutrición de suelos y rotación de cultivos. Al final del día, mi mayor logro no es solo que las plantas crezcan, sino ver cómo el conocimiento empodera a las comunidades para que Cali sea una ciudad que se nutre a sí misma, desde el barrio y para el barrio”, afirma Jhonnatan Aguirre Argoty, líder del área de saneamiento básico y ambiental.
"Una huerta comunitaria es el lugar donde el vecino deja de ser un extraño para convertirse en un compañero de siembra. Aquí no solo crece cilantro o tomate, crece la confianza entre nosotros", afirma Adriana Lucero Aguirre Tabasco, gestora del comedor comunitario La Sazón de Ricardo.
Con estas unidades productivas, Cali se posiciona como un referente nacional en el fortalecimiento de los comedores comunitarios donde se transita de la asistencia alimentaria a la autonomía, permitiendo que las comunidades tengan voz, voto y manos en lo que consumen.
La invitación de la Secretaría de Bienestar Social es a reconocer estos espacios como pulmones de convivencia que demuestran que, con voluntad y trabajo en equipo, la ciudad puede florecer desde sus territorios.
Zully Anacona Peña
Comunicaciones Secretaría de Bienestar Social