Las artes como aporte a la construcción de biodiversidad
- Las letras, la música y la oralidad, grandes aportantes en la construcción de entornos biodiversos.
- La transmisión del conocimiento fortalece una comunidad biodiversa al ofrecerle un derrotero a seguir.
Santiago de Cali, 2 de octubre de 2025
Las comunidades perpetúan en el tiempo sus saberes y cultura, buscando que sus generaciones futuras las apropien y eternicen, para lo que emplean todo tipo de arte: música, oratoria, escritura. Así lo explicó Ana María Arango, antropóloga, docente de la Universidad Tecnológica del Chocó, quien fundó Corporaloteca, que se crea, con el objetivo de navegar por diferentes lenguajes artísticos para hacer un trabajo por la salvaguardia, la revitalización, la construcción de nuevo conocimiento y de procesos creativos, alrededor de las prácticas y saberes bioculturales propios del territorio chocoano.
La Corporaloteca es un espacio que permite pensar en esas memorias ancestrales, en esas prácticas que tienen que ver con cuerpo, con sonido, pero también con el medio ambiente o con lo visual, lo que permite hacer procesos creativos a través de lo que ‘duele’ en el territorio; conflicto armado, racismo, adultocentrismo, saqueo, planteando diálogos frente a estas situaciones, creencias y expectativas, tanto con la comunidad universitaria como con la ciudad.
Este es un espacio que aporta a la construcción de biodiversidad, gracias “al reconocimiento que se le da a los saberes ancestrales. El conocimiento de nuestras comunidades alrededor del territorio debe ser reivindicado porque son comunidades que han sabido cuidar el entorno. La forma como nosotros entendemos el desarrollo es una forma muy ‘caníbal’, una forma de hacer daño. Si no cambiamos la idea de que la naturaleza es un recurso, por ejemplo, y aprendemos a entender otras ideas de ‘buen vivir’, va a ser muy difícil que seamos responsables con la naturaleza”.
Juan Fernando Merino es gestor cultural, escritor y traductor literario. Tuvo la oportunidad de pasar 38 años de su vida recorriendo el mundo, visitando 57 países y viviendo en siete de ellos. También fue víctima de los choques culturales a los que la gente se expone al conocer nuevas culturas, pero su aprendizaje más valioso puede llegar a ser doloroso: conocemos lo mínimo de nuestro hermoso país.
Este fue un aprendizaje que Merino hizo, no solo a través de sus viajes, también a partir de su trabajo como escritor y traductor, porque ha tenido la oportunidad de participar en la construcción de grandes libros, que permiten conocer la majestuosidad de los paisajes y lugares de Colombia.
“He trabajado en proyectos maravillosos, uno de ellos sobre el bosque de niebla de San Antonio, para el cual visitamos muchos sitios de la región y quisimos conocerlo. Mucha gente no sabía que San Antonio es un bosque cercano a la ciudad con tantas bellezas naturales. Luego se hizo un libro magnífico que se llama ‘Los Farallones de Cali’. En este libro, colaboramos alrededor de 25 escritores y 40 fotógrafos, cada uno especializado en algo distinto, en colibríes, en roedores, en mariposas, en aves nocturnas y fue realmente un libro espléndido, que me acercó aún más a la biodiversidad y al cuidado y protección de nuestra región”, comentó Merino.
María José Montoya fue la moderadora de este panel, pero ella, desde su experticia, también aporta a la construcción de biodiversidad. A través de la edición especial de una revista llamada El Malpensante Verde, donde se abordan problemáticas, discusiones, dudas sobre crisis climática, donde se cultiva el pensamiento crítico y la apertura hacia diversas miradas, se ofrece la oportunidad de analizar y decidir sobre las problemáticas, sin pensamientos ‘catastrofistas’.
“Nos paramos en un lugar en el que pensamos que hay que exigirle a la creatividad humana encontrar soluciones y compromisos a las voluntades humanas. Tenemos que ver la manera de cómo orquestarlas para encontrar compromisos que nos permitan tener una relación más armónica con el resto de la vida en el planeta y, en ese sentido, cultivar y propiciar que se mantenga la biodiversidad extraordinaria con que funcione la creatividad biológica en la Tierra”.
Estas fueron las reflexiones de la mesa redonda denominada ‘Las artes de la conversación: retos editoriales en un mundo en llamas’. Porque la biodiversidad se construye también, a partir de las artes, porque las letras, la música, las expresiones gráficas, tienen la oportunidad de cimentar y perpetuar aquello que hace parte de nuestra esencia. Si hay vida, hay creatividad.
Adriana Bermúdez Arango
Cámara: Ito Parra
Oficina de Comunicaciones
Alcaldía de Santiago de Cali