Cali abre primer hogar de paso para habitantes de la calle
Hoy miércoles 1 de julio la Administración Municipal, a través de la Secretaria de Desarrollo Territorial y Bienestar Social, que orienta Mariluz Zuluaga, dará apertura oficial al Hogar de Paso Sembrando Esperanza, un proyecto liderado por el Alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, y adelantado mediante convenio con la Arquidiócesis de Cali y la Fundación Samaritanos de la Calle, con una inversión de $493 millones de pesos.
El Hogar de Paso Sembrando Esperanza es mucho más que un albergue o un comedor; la obra está proyectada para atender diariamente a cien usuarios que, además de un techo bajo el cual dormir, tendrán servicios de enfermería, alimentación, recreación y deporte, terapia ocupacional, orientación psicosocial y formación en habilidades para el trabajo.
Atención a necesidades básicas
Según la Fundación Samaritanos de la Calle, en Cali son cuatro mil las personas en situación de calle. “No se puede ignorar la realidad de estos seres humanos abocados a pedir limosna para subsistir; requieren atención, servicios básicos y capacitación para ser productivos y mejorar su calidad de vida”, afirma Mariluz Zuluaga, Secretaria de Desarrollo Territorial y Bienestar Social, del Municipio.
Para la administración del médico Jorge Iván Ospina Gómez, el objetivo principal de este programa es mitigar la pobreza, restituir los derechos de las personas más necesitadas y promover su incorporación al sistema educativo y a la vida social y económica promoviendo hábitos y comportamientos que fortalezcan su autoestima, mejoren sus condiciones y conduzcan a su integración, autonomía y convivencia ciudadana.
“Con la apertura de este Hogar de Paso no desaparece el fenómeno de habitar la calle, ni estas personas serán apartadas de los ojos de la comunidad; el propósito es implementar un modelo que mitigue el impacto social y dignifique la condición humana de quienes, por diversas razones, voluntaria o involuntariamente, han hecho de las calles un lugar para vivir; más allá de la óptica asistencialista nuestro reto es recuperar la dignidad humana”, declara la Secretaria de Bienestar.
“En Sembrando Esperanza, como en todas partes, habrá reglas; una de ellas es el límite de tiempo de permanencia para permitir mayor cobertura y evitar la permanencia indefinida de los usuarios; como su nombre lo dice, es un hogar de paso para aliviar la situación, pero brindando herramientas de capacitación para que logren auto sostenerse en el mediano plazo”, explica el Sacerdote José González, Presidente de la Fundación Samaritanos de la Calle.
Dimensión del problema
La indigencia es un problema que crece desmesuradamente, preocupa y afecta a la ciudadanía, los habitantes de la calle duermen en vías, aceras y parques y generan problemas de inseguridad, drogadicción e insalubridad pública.
Las principales causas por las que estas personas terminan en la calle son los conflictos familiares, la precaria situación económica; maltrato, abandono, desplazamiento, consumo de drogas, búsqueda de independencia o, simplemente, el gusto de deambular rebuscando el sustento, mendigando comida y dinero o atracando para luego gastar la mayor parte de los ingresos, en la compra de sustancias psicoactivas.
Antes de 1991, esta población no era útil a la sociedad, se le ignoraba y no se le reconocían sus derechos; sólo se visibilizaba cuando transgredía la ley; entrada en vigencia una nueva Constitución pasaron a ser habitantes de la calle y empezaron a ser reconocidos como personas marginales que merecen recuperarse, resocializarse y convertirse en ciudadanos útiles y productivos.
/Bienestar Social y Desarrollo Comunitario
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