Mamá tiene el poder: historia de resiliencia, amor y esperanza de una madre sobreviviente del conflicto
Registro fotográfico de mujeres y madres cabezas de hogar, víctimas del conflicto armado en el Semillero Llano Verde
- En el año 2024 en el marco del conflicto armado, el Centro Regional de Atención a Víctimas, CRAV, ha recibido un total de 2.479 declaraciones, con un 63 % provenientes de mujeres.
- La mayoría de estas mujeres son madres cabeza de familia, muchas de las cuales carecen de empleo o tienen trabajos precarios, por lo que les toca asumir el liderazgo y la responsabilidad del hogar, viéndose obligadas a desplazarse de sus lugares de origen para buscar una mejor calidad de vida en pro de sus familias.
- De acuerdo a la Ley 1448 de 2011, la Subsecretaría de Atención Integral a Víctimas se ha encargado de desarrollar programas, acciones y planes que contribuyan a la reparación integral de mujeres y madres cabezas de hogar, víctimas del conflicto armado, garantizando sus derechos.
Santiago de Cali, 14 de mayo de 2024
En las agitadas calles de Cali, donde para muchos y muchas se ha convertido en un territorio de oportunidades, reside Norma García, mujer y madre sobreviviente del conflicto armado. Su vida es un relato de resiliencia y amor, entrelazado con hilos de esperanza y un firme compromiso con su comunidad.
Le puede interesar: En el marco de la Conmemoración de la Semana de las Víctimas, la ciudad fue sede del conversatorio ‘Cali construye con las víctimas del conflicto armado’
Con café en mano y mirada expresiva, Norma cuenta minuto a minuto como la guerra tiene rostro de mujer. Hace más de 20 años llegó a Cali con su hijo en brazos y familia, en busca de salvaguardar sus vidas. Los desterraron de sus viviendas, vieron la muerte pasar por sus ojos y sintieron el dolor de perder a sus seres queridos.
"Para nosotros llegar a Cali, un lugar desconocido, fue una experiencia muy difícil", expresa Norma con la voz entrecortada. Comenzó a trabajar en casas de familia mientras su hijo se quedaba con amigos y vecinos que les brindaban su apoyo, al mismo tiempo que ella y su esposo se esforzaban por llevar el sustento a casa.
En medio de la entrevista, Norma, con las manos entrelazadas, afirma con determinación que a pesar de los numerosos obstáculos que enfrentó, nunca escaseó el amor y el deseo de proporcionar una vida digna a su hijo. "Todo lo hice por él", declara con firmeza. Ahora también comparte la historia de su hija, de apenas 12 años, quien ha vivido una experiencia diferente, criada por una madre empoderada y fuerte; “ellos son mi vida entera y mi felicidad absoluta”.
Hija, mujer, madre y esposa con espíritu indomable, trazó una historia diferente en su ciudad adoptiva, transformó el dolor en acción, dando vida en el año 2011 a la Fundación Semillero de Paz de Llano Verde, donde ha acogido más de cien niños, niñas, adolescentes y madres afectadas por el conflicto armado y se ha convertido en el refugio de muchos corazones con anhelo de paz.
“Soy la mamá de muchos, sin importar la edad”, expresa Norma entre risas y con su amor maternal. Ella es el pilar de esta comunidad, brinda apoyo emocional, educativo y social a quienes lo necesitan. Los proyectos sociales de la Fundación Semillero de Paz cuentan con programas de educación para la paz hasta iniciativas de desarrollo comunitario, cada acción está impregnada de su pasión por transformar vidas y construir un futuro más prometedor para las generaciones venideras.
Hoy, la historia de Norma García es un testimonio viviente, como el de muchas madres. Ella es una heroína con corazón noble.
(Lea también: Nos unimos en una sola voz para conmemorar el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad por las Víctimas)
Secretaría de Bienestar Social