La metadona, un camino para salir del infierno de la heroína
Cuenta James* que cuando tenía 22 años, un amigo le dio a probar la heroína, fue en un parque de la comuna 13 en el oriente de Cali una noche cualquiera cuando inhaló H, como ellos la llaman. Vivió una experiencia que no sabe describir, solo dice que se sintió una calma completa, todo lo veía y vivía en detalle, su entrada al infierno como él la califica, fue hace 14 años, hoy tiene 32 y este es su primer intento por salir de la adicción.
“Al otro día de esa experiencia ya sentí cólicos, malestar general y ganas de volver a consumir, el problema cada vez es más grave. Uno se siente morir cuando está en abstinencia”. James es uno de los pacientes que hacen parte del programa piloto de la secretaría de Salud Pública con personas que consumen heroína y están en proceso de sustitución por el medicamento metadona, en busca de que tengan una vida más productiva.
Este programa piloto de la Secretaría de Salud Pública incluye a 15 personas que fueron seleccionadas por su alto consumo, algunos en condición de calle y con un pobre desempeño funcional. El siquiatra Juan Pablo Villamarín explica que todo adicto que cuente con Sisben o EPS puede pedir un tratamiento para todo tipo de adicción ya que no es recomendable la automedicación, “la dosis está relacionada con la talla y peso y otras condiciones personales, además el desmonte del medicamento debe ser escalonado”.
Una dosis de heroina puede estar entre los $ 4.000 y $7.000. James cuenta que diariamente se podía gastar hasta $ 70 mil, “es un vicio tan caro que por eso hay gente que termina tirada en la calle, porque consumís y no podés parar, siempre querés más y más, además que estar sin la dosis es dolorosísimo”, dice James*.
Al respecto el siquiatra Villamarín explica que la este opioide genera una gran dependencia, “ esto genera síntomas gastrointestinales y dolores físicos, no es imposible salir, pero si requiere de voluntad y persistencia”.
Hoy, James* lleva casi un mes sin consumir, recuperó peso, y lo más importante para él es que tiene un empleo. “Con el tratamiento con Metadona me he sentido muy bien, físicamente más vital y mi aspecto también es mucho mejor, he recuperado mi positivismo y tengo planes de estudiar y salir adelante”, puntualiza el paciente.
“Quiero dar un consejo especialmente a los jóvenes y es que la curiosidad por las drogas es tan peligrosa que pueden vivir sentenciados de muerte todos los días” dice James.
La metadona es un opiáceo sintético que se usa en medicina como narcótico y analgésico para la sustitución progresiva en el tratamiento de desintoxicación de adictos a sustancias sicoactivas y asi lograr que el adicto eventualmente deje de consumir.
Elizabeth Vernaza Martínez