Trasteo en la colonia nariñense
Ella hace 18 años salió huyendo de la violencia de Corinto en el Norte del Cauca. Como no tenía a quien acudir, ni un peso, ni un familiar, sólo sus dos hijos, se metió en la Colonia Nariñense.

Allí construyó su casa con esterilla, pedazos de plástico y uno que otro ladrillo; apiñados y en una sola habitación convivieron con la violencia, los robos y la drogadicción de este sector.
Hoy, ellos empezaron una nueva vida. Iniciaron el trasteo para la IV etapa de Potrero Grande, junto con 279 familias más se fueron de la Colonia. Acompañados de una papayera y encaramados en una chiva, este trasteo masivo se convirtió en toda una fiesta pues no todos los días se estrena casa.

Ya en Potrero Grande el jolgorio y los gritos para saber dónde va la cama, o dónde va el comedor, o quién es el dueño de este trasteo con colchones de pepitas, llenaron el ambiente. Los pelaos y los niños fueron los primeros en tirarse de los 10 camiones contratados por la Secretaría de Vivienda. Cada uno corría como loco buscando el número de la casa. “Ésta es mi casa, gritaba uno. Pues ésta es la mía, gritaba otro”.

El Alcalde de Santiago de Cali era uno de los más emocionados. Encaramado en la chiva, el médico Jorge Iván Ospina Gómez gritaba y cantaba como si fuese él quien iba a estrenar casa. Uno a uno fueron reclamando las llaves; y puertas y ventanas se abrieron dejando entrar no sólo el fresco de la tarde, sino también las esperanzas y los sueños de que la Colonia Nariñense ahora tiene un Nuevo Latir.

Fotos: Germán Nieto