La tienda de Marisol: una herencia que sobrevivió al deterioro y hoy abraza la transformación del centro de Cali
Santiago de Cali, octubre 8 de 2026
En la esquina exacta donde la calle 12 se cruza con la carrera 12, una casa pequeña resiste al tiempo y le abre la puerta al futuro. Allí habita Marisol Rosero, una mujer de unos 50 años que lleva grabada en la memoria la geografía exacta del centro de Cali. Ha vivido toda su vida en estas calles; ha visto las épocas de apogeo comercial, los años duros del deterioro y, ahora, la primera luz de un cambio que esperó durante décadas.
Marisol siempre ha sido una mujer de temple. Durante años se ganó la vida entre los andenes del centro, al frente de un puesto de venta ambulante que demandaba madrugadas y un esfuerzo físico constante. Sin embargo, cuando una enfermedad tocó a su puerta, el cuerpo le exigió bajar el ritmo. Lejos de rendirse o depender de otros, decidió trasladar su vocación comerciante al umbral de su propio hogar, donde hoy convive con su hija y su nieto.
—Yo comencé con dulcecitos, con bocadillos. Comencé así, de a poquitico —recuerda Marisol con la sonrisa sencilla de quien conoce el valor del esfuerzo—. De ahí la gente me iba preguntando por arroz, por huevos... Y así fui metiendo un panalcito de huevos, una arrobita de arroz, hasta que surtí mi tiendita. A mí me gusta trabajar y tener lo mío.
Esa pequeña tiendita no solo se convirtió en su sustento diario, sino en el corazón de un espacio sagrado. La casita de esquina que hoy habita y cuida con celo tiene una carga emocional profunda: es la herencia intacta que le dejó su madre.
Su partida, ocurrida hace cuatro años, dejó un vacío enorme, pero también el legado de un techo propio y un arraigo indestructible por el barrio. Para Marisol, conservar esa casa no es solo cuidar un inmueble; es honrar la memoria de quien se la entregó. Por eso, aun en los momentos más difíciles del sector, cuando la calle se tornaba hostil, ella salía cada mañana con escoba y balde en mano a defender su pedazo de espacio.
—Uno puede ser humilde, pero la limpieza no se negocia. A mí no me gusta el mugre —afirma con orgullo, el mismo con el que peleaba contra quienes usaban el poste de la esquina como depósito improvisado de muebles viejos y colchones.
Hoy, la esquina de la Calle 12 con Carrera 12 no es la misma.
El arte como abrazo al barrio
La transformación llegó por varios frentes. Con la puesta en marcha del Plan Cristo Rey, mientras las cuadrillas de la Secretaría de Infraestructura intervenían y recuperaban la vía frente a su puerta —cambiando el asfalto deteriorado para devolver la fluidez a la zona—, un equipo de jóvenes equipados con brochas, aerosoles y pintura comenzó a transformar la fachada de su casa y demás vivienda.
Jesús David Rodríguez, del equipo de Gestión de las Artes de la Secretaría de Cultura, encabeza el Semillero de Arte Urbano, integrado por estudiantes de diseño, ilustración y artes visuales. Para él, lo que ocurrió en la casa de Marisol va mucho más allá de aplicar pintura sobre un muro.
—El arte urbano es una herramienta de transformación donde se pueden generar diálogos con la comunidad directamente —explica Jesús David—. En este caso, con la señora Marisol, es un primer paso para empezar a transformar su vida y la de sus vecinos a través del color. Los vecinos y la misma dueña se alegraron mucho de que la tuvieran en cuenta, porque era una zona que estaba muy descuidada. Nos han guardado pintura, nos han ofrecido agua, el baño... La gente de verdad quiere que esto cambie.
Lo que comenzó con dos murales pioneros es apenas el inicio: la Alcaldía de Santiago de Cali contempla la llegada de más intervenciones artísticas y murales a través de convocatorias de estímulos, articulando el arte con las obras de infraestructura, iluminación y programas de bienestar social.
Para Marisol, ver su fachada renovada y la calle recuperada ha sido un bálsamo. Acostumbrada a la dureza del entorno antiguo, hoy se asoma a la tienda con una ilusión renovada.
—Contenta, muy contenta. Me siento feliz porque se ve muy bonito, se ve muy limpio. Era muy feo esto antes, pero ahora da gusto. Si ahora que está así se ve tan bien, me imagino en unos años... Se va a ver más hermoso todavía —comenta con la mirada puesta en la calle pavimentada.
La historia de la calle 12 con carrera 12 no es solo la reconstrucción de un tramo vial o la pintura de una pared; es la historia del arraigo. Es la prueba de que cuando la inversión pública llega acompañada del talento joven y del cuidado amoroso de residentes como Marisol, el centro de Cali no solo se limpia y se arregla: recupera su alma y su dignidad.
Este esfuerzo en la esquina de Marisol se suma a la de ciento de familias que se han visto beneficiadas en torno al Plan Cristo Rey, la estrategia integral con la que la Alcaldía de Santiago de Cali busca recuperar el control, la seguridad y la dinámica social en la Comuna 3. Tras una primera fase enfocada en la fuerza pública y el ordenamiento territorial, la Administración Distrital ha desplegado una intervención interinstitucional sin precedentes que abarca pavimentación de la malla vial, iluminación, limpieza del espacio público, atención social a habitantes de calle y el control estricto a bodegas informales o predios en riesgo.
Toda esta transformación sienta las bases para la renovación urbana de Ciudad Paraíso, un proyecto estratégico donde se consolidará la Terminal Central del MIO y se desarrollarán amplios complejos de vivienda que atraerán a miles de nuevos residentes al sector. Esta masiva llegada de personas y el fortalecimiento de la movilidad beneficiarán de manera directa a la economía local, revitalizando el comercio tradicional del centro, desde pequeñas tiendas de barrio como la de Marisol hasta los históricos talleres y salas de venta de las tradicionales mueblerías de la zona.
David Guerrero
Oficina de Comunicaciones
Alcaldía de Santiago de Cali