Cali incorpora las lecciones del terremoto y las recomendaciones de expertos al ajuste del nuevo POT para una construcción y reconstrucción más segura
- Las lecciones del sismo del 10 de agosto ya hacen parte del ajuste de la nueva propuesta del POT, que busca incorporar decisiones de ordenamiento orientadas a reducir la vulnerabilidad y proteger la vida ante futuros eventos sísmicos.
- Expertos nacionales, regionales y locales analizaron con Planeación el comportamiento del suelo, la vulnerabilidad de las edificaciones y las condiciones que debe considerar la ciudad para reconstruir y construir con mayor seguridad.
- La información recogida permitirá revisar los estudios existentes, evaluar las condiciones de las zonas afectadas y definir medidas para reducir el riesgo tanto en las edificaciones que ya existen como en las que se construirán en el futuro.
Santiago de Cali, 11 de septiembre de 2026
El terremoto del pasado 10 de agosto dejó una nueva realidad para Cali y, con ella, la necesidad de incorporar sus lecciones a la manera en que la ciudad ordena y construye su territorio. Por eso, el Departamento Administrativo de Planeación convocó este jueves (10.09.2026) a expertos nacionales, regionales y locales para analizar lo ocurrido y recoger recomendaciones que serán consideradas en el ajuste de la nueva propuesta del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
El objetivo es que el ordenamiento territorial contribuya a preservar la vida y reducir el impacto de futuros eventos sísmicos mediante mejores condiciones para reconstruir las zonas afectadas, así como a través de decisiones que permitan disminuir la vulnerabilidad de las edificaciones existentes y establecer mayores garantías de seguridad para las nuevas construcciones.
“Desde Planeación escuchamos a los expertos y vamos a implementar sus recomendaciones en el ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial”, afirmó Vanessa López, directora del Departamento Administrativo de Planeación.
La funcionaria explicó que la jornada permitió recoger diferentes puntos de vista sobre la emergencia y sus efectos para incorporarlos al proceso de formulación del POT, entre ellos la necesidad de revisar el estudio de microzonificación sísmica y evaluar qué implicaciones puede tener el comportamiento del territorio en aspectos como los índices de construcción y edificabilidad en las zonas afectadas.
La discusión partió de una premisa señalada por los especialistas: el terremoto del 10 de agosto fue un evento particular, pero Cali debe prepararse para sismos con características diferentes en el futuro. Por eso, las decisiones de ordenamiento deben apoyarse en el conocimiento disponible sobre el territorio y en la experiencia que dejó este evento.
Para Mónica Arcila, geóloga y directora técnica de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano, Cali cuenta con estudios y bases sólidas sobre amenaza y vulnerabilidad que permiten avanzar en mejores decisiones.
“La ciudad cuenta con muy buenos estudios y bases sólidas, tanto en el tema de amenaza como en el conocimiento de las vulnerabilidades”, señaló Arcila, quien explicó que el reto del ordenamiento territorial es establecer las condiciones necesarias para construir de manera segura y, al mismo tiempo, tomar decisiones para reducir la vulnerabilidad de lo que ya está construido.
En este sentido, la experta destacó que un sismo no implica necesariamente restringir la construcción en un territorio. El desafío está en conocer las condiciones del suelo, cumplir las normas y tomar decisiones sobre las características de las edificaciones para disminuir los factores que pueden aumentar sus afectaciones durante un movimiento telúrico.
Ana Beatriz Acevedo, profesora de la Universidad EAFIT, recomendó aprovechar el conocimiento que Cali ya tiene y actualizar aquella información que lo requiera para identificar infraestructura vulnerable y definir acciones que permitan reducir el riesgo.
“Hay que reconocer que se ha logrado un avance muy importante en el conocimiento del riesgo”, afirmó Acevedo, quien destacó el valor del estudio de microzonificación sísmica de Cali y planteó la conveniencia de actualizarlo para incorporar el conocimiento adquirido sobre el territorio y contar con información más precisa para la gestión del riesgo.
Para Elkin de Jesús Salcedo Hurtado, profesor del Departamento de Geografía y director del Observatorio Sismológico y Geofísico del Suroccidente de la Universidad del Valle, el principal reto es convertir el conocimiento generado a partir del terremoto en decisiones concretas para planificar la ciudad.
El experto destacó la importancia de analizar las características del sismo ocurrido hace un mes para definir cómo deben planificarse los suelos y las construcciones y, de esta manera, reducir el impacto de futuros eventos.
Del conocimiento a las decisiones para la reconstrucción
Las recomendaciones de los expertos se complementaron con un recorrido por sectores y edificaciones afectados por el terremoto, realizado con el acompañamiento del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. La visita permitió reconocer directamente viviendas y estructuras que colapsaron y otras que quedaron en condiciones de riesgo y requieren intervención.
Jessica Luengas, integrante del equipo de gestión del riesgo del Ministerio de Vivienda, explicó que la caracterización de los daños será un insumo para determinar en cuáles casos es posible reconstruir en el lugar original y en cuáles será necesario habilitar nuevo suelo para las familias afectadas.
La información recogida en estos recorridos y la discusión técnica serán articuladas con el proceso de formulación del POT, de manera que las decisiones sobre uso del suelo, ocupación, construcción y reconstrucción incorporen las condiciones de seguridad que requiere la ciudad después del terremoto.
Para Mauricio Sánchez Aristizábal, representante del sector de ONG ante el Consejo Municipal de Planeación, el evento del 10 de agosto modificó de manera importante el panorama de Cali en materia de gestión del riesgo y hace necesario que este nuevo contexto sea considerado en el análisis del POT.
“Lo cierto es que, a partir del 10 de agosto, el panorama cambió considerablemente, sobre todo en materia de gestión del riesgo”, afirmó Sánchez, quien destacó el diálogo entre la Administración, los expertos y la sociedad civil como un aporte para fortalecer el conocimiento con el que se analizará la propuesta.
Así, el terremoto se convierte en un nuevo insumo para las decisiones que definirán el futuro de Cali: una oportunidad para que el ordenamiento territorial no solo determine cómo crecerá la ciudad, sino que establezca mejores condiciones para reconstruir lo afectado, reforzar lo existente y construir de manera más segura, con la protección de la vida como una prioridad.
Comunicaciones Departamento Administrativo de Planeación