Jonathan: el soldador que se convirtió en el héroe del oxicorte
- Durante doce días, se mantuvo activa la operación de búsqueda y recuperación de personas desaparecidas en el edificio Ana Pilar.
- Las labores combinaron diferentes capacidades para avanzar en la remoción de los escombros y acceder progresivamente a las zonas de búsqueda, siempre bajo protocolos orientados a proteger la integridad. De esta forma, se logró el rescate de 17 cuerpos y de una persona con vida.
Santiago de Cali, agosto 25 de 2026
A las 7:33 de la mañana del lunes 10 de agosto de 2026, Jonathan Osorio estaba trabajando en su labor rutinaria como soldador. El sol brillaba en Cali y la mañana cálida ofrecía promesas de un inicio de semana veraniego.
Un minuto después, la fuerza de la naturaleza llegó con su poder destructivo para hacerle un llamado urgente a la vocación real de este joven que apenas pasa los 30 años pero cuya forma de hablar y actuar denotan una sabiduría, bondad y positivismo que le dan el semblante de un niño.
“Mi nombre es Jonathan Osorio, soy técnico-tecnólogo de soldadura de mantenimiento y montajes y tengo cursos en la Westarco en la capital. Soy de Yumbo, Valle, becado cuatro veces acá en el Sena, sede Salomia, en la capital del Valle del Cauca”, expresa con orgullo quien desde los 12 años aproximadamente ha pertenecido de alguna u otra forma al Cuerpo de Bomberos de Miranda, Cauca a donde llegó con su familia desde Popayán y que, ante el terremoto que acababa de ocurrir, decidió ir a ayudar con su experiencia en uno de los puntos donde la tragedia pegó más fuerte.
“No hay tiempo para pensar si no para actuar”
“El 10 de agosto estaba laborando. Tomé la decisión sin pensar dos veces, cogí mis herramientas, hablé con mis jefes y tomé la decisión de servir, porque no había tiempo para pensar si no de actuar”, explica Jonathan al recordar su primer reacción ante el terremoto de magnitud 7.4 en la escala de Richter que acababa de azotar a Cali.
“Me presenté al comandante de los bomberos de Cali, di mi reporte para seguir el procedimiento de seguir órdenes, cuando escuché las noticias que necesitaban operadores de oxicorte (proceso auxiliar de la soldadura que utiliza una mezcla de gas combustible y oxígeno puro para calentar y cortar o unir piezas de metal) o de herramientas pesadas, me presenté con él, le presenté mis herramientas y él me dijo que se disponía de poco personal de herramientas“.
En su relato hay cansancio, su rostro tiene una mezcla de polvo, sudor y un extraño entusiasmo que mantiene a pesar de haber vivido tantas horas de un dolor que convirtió en propio.
“Llamé a 14 empresas y lo único que les pedí fue oxigeno acetileno para que me respondieran lo más rápido posible, la respuesta fue inmediata; a las 10:00 de la noche del mismo día tenía 14 equipos de oxicorte y con los civiles organicé gente con experiencia en empresas, personal que tuviera capacidades en lo que era infraestructura y oxicorte y separé tres equipos”, recuerda.
Fue una respuesta para la que no tiene palabras, dice este soldador al que todos en el punto de colapso describieron como un “héroe silencioso”, que en medio de lo mas difícil de la tragedia supo entregarse y ayudar a otros a organizarse para mitigar la desesperanza que producían los restos de lo que había sido el hogar de varias familias de caleños que vivían en el edificio Ana Pilar, ubicado en el sur de Cali y que se desplomó durante el terremoto.
Jonathan no durmió durante cuatro días porque “la cuestión era rescatar lo más posible en vidas”, pero no se considera un héroe “somos muchos los héroes, somos muchos detrás del equipo, hay un personal de cuatro compañías y en especial Marcela Muñoz, que ella desde afuera, por la cuestión de que no se podía ingresar, nos hizo la logística (…) tanto insumos, los líquidos de nosotros, la comida, detrás de esto hay un poco de personal y la gente caleña, ferreterías, que anónimamente apoyaron en equipos de oxicorte, apoyaron en dotación, ropa, guantes, gafas y boquillas para el equipo de oxicorte”.
Este hombre, que al terminar la entrevista tuvo la energía de ofrecernos un abrazo y consolar al grupo de comunicadores que escuchábamos con admiración, orgullo y dolor su historia, mantiene desde aquel lunes que marcó a Cali para siempre, el recuerdo de esos dolientes por los que trabajó sin pausa y afirma sin dudar que “ponerse en la situación de ellos hace que seamos uno, el Valle del Cauca somos uno. Y si a uno le duele, nos duele a todos”.
“En el transcurso de tanto entrenamiento y tanta capacitación que he vivido, a uno lo entrenan, pero psicológicamente uno no está preparado para esto. Que hay problemas que uno enfrenta en la vida o situaciones, pero tú llegas y ver tanto caos, todo el mundo gritando, entonces uno tiene que a veces cerrar el pensamiento y en vez de quejarse, actuar y tomar decisiones positivas y hacer de tantas personas un solo equipo”, reflexiona Jonathan.
Así, este héroe del oxicorte sostiene que siempre ha estado con el positivismo, “lo que más me llenó fue cuando la gente de allá afuera decía ‘quiero ayudar, quiero ayudar’, entonces pasé la voz y dije ¿quién sabe de infraestructura? Y eso más me dio aliento cuando dijeron, ‘yo soy soldador’, ‘yo soy metalmecánico’, entonces así mismo busqué relevos, traté de organizar la gente, aunque no están preparados, nadie está preparado para esto. Psicológicamente no, pero en esa situación en la que habían vidas o tratar de colaborar con un doliente, de tratar de recuperar un cuerpo, era la parte más difícil”.
Cuesta disimular las emociones en medio del escenario donde ocurrió todo; el silencio del lugar, lo santo de esos escombros donde 17 caleños perdieron la vida y esa sencillez del narrador de aquellos hechos tratan de quebrar el espíritu pero él no lo permite.
Sus palabras sostienen la esperanza
“Tranquilo porque se cumplió el objetivo de ayudar, de sumar. A pesar de todo lo que pasó, seguir. Vamos a volver a reconstruir Cali. Vamos a reconstruir la ciudad (…) yo sé que entre todos vamos a reconstruir Cali. Necesitamos de todos”.
Carlos Andrés Valverde
Oficina de Comunicaciones
Alcaldía de Santiago de Cali