Una ciudad resiliente y solidaria se levanta y recupera frente a las adversidades: ¡Cali somos todos!
| En menos de un año, Cali enfrentó dos emergencias por terrorismo y sismo. Pruebas de fuego para una administración que, por encima de cualquier cosa, apuesta por la vida. Un modelo a seguir en materia de gestión del riesgo de emergencias y desastres, con un componente fundamental de solidaridad.
Santiago de Cali, 21 de agosto de 2026
21 de agosto de 2025 y 10 de agosto de 2026. Dos fechas que quedarán grabadas en la memoria de nuestra ciudad. Dos días en los que, respectivamente, el terrorismo y la naturaleza golpearon duro a Cali.
Dos jornadas que quisiéramos olvidar pero que siempre harán eco recordándonos la fragilidad del ser humano y, asimismo, la resiliencia de los caleños para enfrentar la adversidad y levantarse de los escombros más fuertes y con más ganas de vivir.
A estos dos hechos que enlutaron a la capital vallecaucana, no los separan siquiera 365 días del calendario. Sucedieron en menos de un año, de manera intempestiva y abrupta; cegaron vidas, arruinaron sueños, colapsaron estructuras y causaron millonarias pérdidas materiales y económicas.
Ambos hechos pusieron a prueba a una Administración Distrital que, en cabeza del alcalde Alejandro Eder, paradójicamente tiene como eslogan y bandera de gobierno dos palabras íntimamente relacionadas con lo ocurrido en esos días aciagos: recuperar y vida.
A partir de esas premisas de gobierno, Cali reaccionó rápidamente: sumó fuerzas locales, departamentales, nacionales y extranjeras; convocó unidades sin importar ideologías; sacó a relucir el sentido de pertenencia de los nacidos en esta región; se abrazó en la solidaridad y el amor por el prójimo; juntó a lo público con lo privado y, lo más importante, construyó un lenguaje universal de fraternidad, que le permitió a la ciudad jalonar para un mismo lado y fortalecer una sinergia que reconstruye cualquier situación.
Del atentado a la reacción
En la tarde del jueves 21 de agosto de 2025, un ataque narco-terrorista en inmediaciones de la base Aérea Marco Fidel Suárez (barrio La Base), dejó un saldo negativo de seis personas fallecidas y 65 heridos. Todos inocentes, terminaron llevándose la peor parte de una guerra entre Estado y grupos insurgentes, financiados por el narcotráfico en el suroccidente de Colombia.
Para no hacer apología a los criminales, la Alcaldía y sus líderes no se quedaron en discursos ideológicos intrascendentes. El gobierno local primero se conectó con la solidaridad ciudadana y en conjunto se ofreció una recompensa de hasta 1000 millones de pesos, por información que permitiera dar con los responsables del atentado.
Los resultados no se hicieron esperar. Pocas horas después de los hechos, fueron capturados los presuntos responsables de ubicar los vehículos con explosivos frente a la Escuela Militar de Aviación: Walter Esteban Jonda Ipía, alias ‘Sebastián’, y Carlos Steven Obando Aguirre, alias ‘El Mono’. Dos días después, las autoridades capturaron a alias ‘Mocho’; el 27 de octubre y gracias al incentivo de recompensas cayó alias ‘Gramo’; el 29 de ese mismo mes fue capturado alias ‘Ramiro’; y el último detenido por el atentado en el barrio La Base fue alias ‘Monito’, hecho que se registró el 19 de agosto de 2026.
La gestión se amplió a la militarización de la ciudad y se activó un Puesto de Mando Unificado (PMU) para coordinar todas las acciones necesarias, con presencia permanente de Alcaldía, Gobernación del Valle del Cauca, Fuerza Pública y Gobierno Nacional.
La respuesta no tardó: Con la ‘Operación Sultana’, se hicieron despliegues para eliminar la amenaza que representan las estructuras criminales ‘Jaime Martínez’ y ‘Carlos Patiño’.
Cuando se levantaron los censos, se infirió el despliegue para atender a la población afectada.
Infraestructura Distrital, a su vez, se encargó en tiempo récord, con equipos trabajando a doble turno, de las labores de demolición del pavimento dañado, la limpieza de escombros y la instalación de una nueva capa asfáltica. Esta intervención se desarrolló en la carrera 8 entre calles 51 y 52, una de las zonas con mayores afectaciones estructurales en la vía.
A nivel económico se apoyó y acompañó a pequeños y medianos comerciantes, consiguiendo que se pudieran reabrir varios negocios.
En esa misma línea estuvo el Departamento Administrativo de Hacienda que, vía proyecto de acuerdo distrital, concedió beneficios tributarios temporales a 218 predios del sector afectados con el atentado: 201 de Predial y 17 de ICA. El valor exonerado total superó los 4000 millones de pesos.
Esa bomba causó estragos, pero la ciudad sonó más fuerte como un colectivo articulado desde diversos liderazgos, que no ha dejado de movilizarse y que sigue llenando de obras y acciones positivas a uno de los barrios más queridos de la ciudad.
Rugió la tierra pero también palpitó la solidaridad
La naturaleza, siempre impredecible y a veces letal, despertó a la ciudad el lunes 10 de agosto de 2026 con un sismo de 7.4 puntos en la Escala de Richter, muy similar al terremoto que hizo estragos en La Guaira (Venezuela), también este año.
Ese día, cuando miles de ciudadanos se alistaban para comenzar su semana, la tierra se estremeció duro, rugió con fuerza y sacudió el suelo caleño como nunca antes había sucedido. Con el paso de los minutos, la tragedia se dimensionó con múltiples infraestructuras habitacionales y comerciales que no resistieron el remezón y que colapsaron, total o parcialmente, dejando a cientos de personas damnificadas (unas 25 mil), heridas (más de 1569), desaparecidas (47) o muertas (143 fallecidos).
Con dolor de ciudad y la solidaridad en su máxima expresión, la institucionalidad se volcó hacia los sectores más impactados. Las fuerzas vivas de organismos y entidades que integran el Sistema Distrital de Gestión del Riesgo, fueron llegando a esos sitios donde la lógica hacía pensar lo peor, pero la esperanza alimentaba a cada segundo el pálpito por encontrar y rescatar, con vida, a ciudadanos atrapados bajo los escombros.
Liderados por la Secretaría de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres y desde el Puesto de Mando Unificado (PMU) en la Ciudadela Petronio (festival que se canceló ante la calamidad), se desplegaron en territorio 260 miembros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios; 101 personas de la Cruz Roja, seccional Valle del Cauca; 115 miembros de la Defensa Civil y todo un ejército de voluntarios.
Más de 1345 rescatistas se desplegaron por las calles de Cali, incluyendo profesionales de organismos nacionales como Bomberos Bogotá, Ejército, Armada y de la Unidad de Operaciones Especiales en Emergencias y Desastres (PONALSAR).
El Gobierno Nacional también se puso la camiseta solidaria y envió más de 30 soldados del Batallón de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres número 80, hombres con capacidades diferenciales y tecnología especializada para contribuir en las labores de búsqueda, rescate y atención a la población afectada. A ellos se sumaron 400 soldados, que completaron 1000 uniformados para militarizar los 40 puntos más afectados por el terremoto.
Y para que estas intervenciones de rescate y asistencia se pudieran desarrollar en orden, sin contratiempos y con eficacia, la Alcaldía de Cali expidió tres decretos fundamentales: Calamidad Pública, Urgencia Manifiesta y Toque de Queda. Estas herramientas permitieron que el flujo de ayuda humanitaria, la contratación de insumos esenciales y la seguridad en los sectores afectados, se manejara con agilidad y total claridad legal.
Complementariamente se estableció la medida de ‘Pico y Placa Solidario’, con el propósito de mantener despejados los principales corredores viales de la ciudad y facilitar la atención de la emergencia. Metro Cali, por su parte, modificó las rutas que habitualmente se movilizaban por la troncal de la calle 5 y vías que colindan con estructuras colapsadas o en riesgo de colapso, para evitar vibraciones y ruidos innecesarios en lugares donde la esperanza de vida seguía palpitando con fuerza.
La Ciudadela Petronio, en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, silenció las marimbas y los cununos del Festival de Música del Pacífico y se transformó en un gigantesco centro de acopio de ayudas humanitarias, donde miles de funcionarios de la Alcaldía y el voluntariado en pleno, trabajaron 24/7 en su recepción, clasificación, organización y distribución efectiva hacia los puntos más impactados por el sismo. Con corte al 20 de agosto, se habían entregado 339 toneladas de estas ayudas que incluyen, entre otros elementos, alimentación y mercados, agua y bebidas, textiles y dormitorios, pañales y cuidado infantil, aseo personal, herramientas de rescate y protección e insumos médicos.
Pensando en aquellas familias que, en un abrir y cerrar de ojos, perdieron sus casas, la Administración Distrital habilitó dos albergues oficiales. En estos espacios recibieron atención primaria básica y, desde allí, aproximadamente 3000 personas fueron trasladadas a una red de hoteles, aliados y solidarios, donde hoy encuentran un trato digno mientras solucionan su situación de vivienda. La solución también se convirtió en una oportunidad de reactivación para el gremio hotelero vinculado con la causa.
La emergencia continúa y la ciudad avanza con paso firme hacia una etapa de recuperación, donde juega un papel trascendental el concurso activo y efectivo de la Administración Distrital, en cabeza del alcalde Alejandro Eder, del Gobierno Nacional, sector privado, aseguradoras, organismos de socorro y, por supuesto, de la misma ciudadanía.
El mandatario local solicitó al Concejo de la ciudad el aval para hacer una disposición especial del presupuesto distrital, que le permita contar con recursos y solucionar con inmediatez las situaciones afines a la emergencia. Esa solicitud del burgomaestre se respalda con solidez en el Decreto de Emergencia Económica y Social, avalado por el propio presidente de la República, Abelardo De la Espriella.
Y de cara a una normalización en la prestación de servicios institucionales a la comunidad, luego de las evaluaciones adelantadas por la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Bienes y Servicios, las actividades en las instalaciones del Centro Administrativo Municipal (CAM) se retomarán en el plazo de una semana. Otros escenarios como la Torre de Cali y el Hotel Aristi, donde funcionan diferentes organismos de la Alcaldía, ya operan con normalidad desde el 20 de agosto.
Sin dejar de priorizar en atención humanitaria de víctimas, caracterización de damnificados, evaluaciones estructurales, restablecimiento de servicios y manejo de residuos, la alcaldía en pleno se centra ahora en consolidar el ‘Plan Integral de Intervención y Reconstrucción’, una hoja de ruta estratégica y de ejecución inmediata, que le permitirá a la ‘capital de la resiliencia’ sacudirse el polvo de la tragedia, levantarse erguida tras la adversidad y ratificar, ante los ojos de una nación y del mundo entero, porqué ‘Cali somos todos’.
Voces y testimonios
| “Me llama la atención la cantidad de edificios relativamente nuevos que se cayeron. Eso requiere de una investigación. Ya he hablado con la Sociedad Colombiana de Ingenieros y con algunos expertos de la Universidad del Valle y vamos a hacer un peritaje a fondo, para entender qué ocurrió. Si hubo corrupción y atajos que se tomaron durante la construcción, también lo queremos saber para tomar las medidas que corresponda. Lo que se reconstruya en Cali tiene que estar a la altura y si hay responsables de malos manejos y malas prácticas, los pondremos en evidencia y cursaremos las demandas pertinentes. La reconstrucción de Cali tras el sismo, se proyecta para los próximos tres años”.
Alejandro Eder, alcalde de Cali.
| “Quiero destacar el gran trabajo que hacen las autoridades locales atendiendo desde el primer día a los afectados. Tenemos que imaginarnos Cali a unos años, porque uno de los principios del éxito en la reconstrucción es construir mejor de lo que estaba antes”.
María José Torres, coordinadora residente y humanitaria del Sistema de Naciones Unidas en Colombia.
| “La gente que vino a ayudarnos de Israel, Estados Unidos y otros países, dicen que no han visto en el mundo una ciudad que tiene a sus ciudadanos, ordenadamente, logrando una recuperación ante una calamidad como esta del terremoto y lo acontecido en 2025 con el atentado terrorista en La Base”.
Fernando Grillo, secretario de Gobierno Distrital.
| “Cali ha salido delante de muchas situaciones duras. Nuestro sistema de salud pudo ampliarse para atender a todas las personas afectadas por el terremoto. Hace un año fue el atentado terrorista en La Base y, este, vino el desastre natural. Sin embargo, el sistema de salud ha respondido, se adaptó y superó su propia crisis. Saldremos adelante con esa resiliencia interna y colectiva como pueblo”.
Germán Escobar, secretario de Salud Pública Distrital.
| “Los caleños nos hemos caracterizado por salir adelante en los momentos más complejos de ciudad. Enfrentamos la oleada terrorista de hace un año, que incluyó una bomba cerca de la Base Aérea Marco Fidel Suárez. Ahora tenemos un nuevo reto, generado por el terremoto del 10 de agosto, ante lo cual exaltamos la labor de la ciudadanía y voluntarios, pero también la respuesta rápida y organizada que tuvo la institucionalidad”.
Javier Garcés Mosquera, secretario de Seguridad y Justicia.
| “Lo que hizo la Alcaldía, junto con la Gobernación, fue una unión de fuerzas. Hay un granito de arena que se le aportó a las personas que salieron damnificadas y que no tenían con qué recuperar sus viviendas o negocios”.
Luis Fernando Moreno Agudelo, habitante del barrio La Base.
| “Agradecemos al alcalde Eder porque estuvo muy presente en la zona del atentado terrorista y sentimos su apoyo”.
Beatriz Silva Morales, habitante de La Base.
| “Gracias a la Feria de Servicios que montó la Alcaldía de Cali se reactivó la zona donde se registró el atentado, algo que pensamos se iba a demorar mucho más tiempo. Todos los habitantes del sector se favorecieron con la prestación efectiva y rápida de servicios institucionales, que beneficiaron incluso a nuestras mascotas. Gracias alcalde porque cumplió”.
Diana Narváez, habitante de La Base.
Comunicaciones Alcaldía de Cali