Cali, una historia que rueda: El Desfile de Autos Clásicos y Antiguos se toma la Autopista
- El recorrido se prolongará por la Autopista Suroriental hasta la Carrera 70, en el sur de Cali.
Santiago de Cali, 27 de diciembre de 2025
Desde la Transversal 29, la autopista suroriental se convierte en pasarela en este tercer día de Feria. Los motores de los autos clásicos y de los modernos se rozan como viejos amigos que se vuelven a encontrar. Cali amaneció distinta: más lenta, más nostálgica, más suya. Las caleñas, vestidas con trajes típicos, caminan sobre la vía como si el tiempo se hubiera detenido solo para mirarlas pasar. No es un desfile cualquiera. Es un recuerdo en movimiento de los autos antiguos de la 68 Feria de Cali.
Los carros clásicos, las motocicletas y las bicicletas están listas para arrancar. Hoy la ciudad va a ser testigo de un legado, de una historia que no se guarda en vitrinas, sino que rueda. Ruedas que atravesarán la Autopista desde la Transversal 29 hasta la Carrera 70, llevando consigo décadas de memoria. Son máquinas, sí, pero también son relatos. Son las que ayudaron a construir esta ciudad que hoy celebra.
“Tenemos el carro desde nuevo, era de mi papá, hace 46 años. Todo está original, hasta el último tornillo”, señaló Gustavo Muñoz, dueño de un Toyota FJ43 con el que participa este sábado en la Feria de Cali.
Este es el desfile de autos clásicos. Este es el desfile de lo que fuimos para seguir siendo. Entre el brillo del cromo y el sonido pausado de los motores aparece una bicicleta. No grita, no acelera. Avanza con dignidad. Catalina Balanta la conduce con una sonrisa tranquila, de esas que solo nacen cuando uno sabe que está cargando algo más que hierro y pintura.
“Esta bicicleta tiene más de 30 años. Era de mi abuelo , después fue de mi madre. La reconstruyeron y hoy es mía”, dice, mientras retoca su cabello que da alusión a los peinados de la década de los 70.
Vino con su novio, a pasear, a pasarla rico, a rodar la historia familiar por la ciudad. Es una bicicleta de los años 70, de 1972, y mientras avanza parece contar en silencio todas las calles que ya recorrió antes. No es un objeto antiguo: es un regalo que pasó de mano en mano, de generación en generación, hasta llegar hoy a la Feria de Cali.
Más adelante, el sonido cambia. Aparecen los carros de los bomberos, los clásicos del Valle del Cauca. Vehículos que en su época construyeron ciudad apagando incendios, rescatando vidas, llegando cuando nadie más podía llegar. Hoy ya no corren contra el tiempo, pero siguen en pie, firmes, convertidos en memoria viviente.
Uno de ellos, un carro de bomberos alemán, antiguo, robusto, de otra época, desfila con orgullo. Ya no está en servicio, pero no está olvidado. Hoy pasea por la ciudad con Victoria, como si la Feria le hubiera regalado una última misión: recordar. Recordarnos que Cali también se levantó gracias a estos héroes silenciosos de metal y sirena.
El desfile avanza y la gente mira. Algunos toman fotos, otros solo observan. Muchos recuerdan. Porque aquí no desfilan solo carros, motos o bicicletas. Aquí desfilan los domingos en familia, los viajes largos, las emergencias, los primeros aprendizajes, los regalos heredados, los sueños sobre ruedas.
La Feria de Cali también es esto: mirar atrás sin nostalgia triste, celebrar la historia con alegría, y entender que la ciudad no solo se baila, también se rueda y se recupera de las heridas del abandono.
Comunicaciones secretaría de Vivienda
Alcaldía de Santiago de Cali