El legado: tres generaciones que mantienen viva la historia del barrio Obrero en el Museo de la Salsa
- En el Barrio Obrero se mantiene viva una historia que ha pasado de padres a hijos, preservando la memoria sonora de Cali. El Museo de la Salsa, parte del Primer Recorrido Patrimonial del Complejo Musical y Dancístico de la Salsa, es símbolo del alma cultural que la Alcaldía de Alejandro Eder impulsa con el plan ‘Invertir para Crecer’.
Santiago de Cali, 31 de octubre de 2025
En una de las cuadras del tradicional barrio Obrero, hay un lugar que guarda las huellas de toda una ciudad: el Museo de la Salsa. Un espacio que nació del lente curioso de un fotógrafo, creció con la pasión de su hijo y hoy vibra con la energía de una nueva generación.
Todo comenzó en 1968, cuando Carlos Molina padre, cámara en mano, empezó a retratar las noches de feria y los grandes artistas que visitaban Cali. “Desde esa época, mi papá viene tomando fotografías, desde esa feria de Cali que vino Richie Ray y Bobby Cruz”, recuerda Carlos Molina, actual director del Museo. “Él duró 48 años tomando fotos a medios y artistas… un día nos dijeron: ‘esto es el Museo de la Salsa’, y así se quedó”.
Aquel archivo familiar se convirtió en un tesoro que hoy llena de vida las paredes del museo, donde se mezclan vinilos, retratos, instrumentos, discos autografiados y anécdotas de quienes hicieron de Cali la Capital Mundial de la Salsa.
Pero el legado no se quedó en las fotos. Hace once años, Carlos decidió convertir el sueño de su padre en un proyecto social: formar a jóvenes del barrio a través de la música. “Con el valor de la entrada al museo salvamos la vida de muchos jóvenes que no tienen la posibilidad de aprender a tocar un instrumento”, cuenta. “Llevo 30 años ayudando a fortalecer a los muchachos del barrio, alejándolos de lo negativo a través de la cultura”.
Actualmente, esa herencia la continúa Santiago Molina, su hijo de 16 años, quien aprendió desde niño a conectar cables, amplificar orquestas y guiar visitantes. “Yo crecí escuchando a la Sonora Matancera y la Ponceña —dice con orgullo—. No quiero que el legado de mi abuelo y mi papá se pierda. Aquí soy músico, guía, amigo y parte de este sueño que sigue creciendo”.
Y el sueño crece, no solo dentro del Museo, sino también en las calles que lo rodean. Hoy, el Museo de la Salsa hace parte del Primer Recorrido Patrimonial del Complejo Musical y Dancístico de la Salsa, una de las obras clave de la recuperación del Centro Histórico, impulsado por el alcalde, Alejandro Eder, bajo el plan ‘Invertir para Crecer’.
Con esta intervención, la Alcaldía de Cali está recuperando el Obrero, dignificando el espacio público y devolviendo el brillo a los lugares donde nació la identidad salsera. “Es gratificante ver que un alcalde le apueste a este barrio, al lugar donde comenzó todo”, expresa Carlos Molina con emoción.
Mientras tanto, las congas, trompetas y pasos de baile siguen marcando el ritmo de cada tarde. Jóvenes, turistas y melómanos recorren este templo sonoro guiados por Marlon Echeverry, quien a sus 20 años es testigo de la magia que allí sucede. “Recibimos más de 50 personas diarias, de todo el mundo, que vienen a vivir la historia de la salsa como solo se vive en Cali”, dice con una sonrisa.
En el Museo de la Salsa no hay vitrinas frías ni carteles silenciosos: hay vida, memoria y futuro. Tres generaciones de una misma familia —abuelo, padre e hijo— que han hecho del arte su bandera. Un testimonio vivo de que, en Cali, la cultura no solo se escucha, también se hereda.
Estefanía Hoyos Valencia
Comunicaciones Alcaldía de Cali