Las voces de quienes le ponen el alma a la construcción del Instituto Popular de Cultura sede El Lido
La obra del IPC en El Lido genera 70 empleos directos y 140 indirectos.
Todos los días, desde las 7:00 de la mañana, Edward Martínez, oficial de construcción de la nueva sede del Instituto Popular de Cultura-IPC, en el barrio El Lido, está listo para aportarle al proyecto movilizador de la Alcaldía de Cali, que busca convertir este ícono educativo en la Institución Universitaria de las Artes y la Culturas Populares.
La obra, junto a la que se adelanta en el edificio Coltabaco, servirá como infraestructura para la futura institución universitaria, la cual está a la espera de aprobación por parte del Ministerio de Educación.
“Para mí es un honor estar trabajando acá, contribuir un poquito con la educación de la ciudad. Para los jóvenes que se vienen formando esto será un avance, aquí en los alrededores como lo es Siloé, pues van a tener una universidad cercana”, asegura Edward, encargado por estos días de ‘fundir’ las zapatas que servirán de soporte a la estructura del edificio.
Mónica Gualgüán, ingeniera civil, residente administrativa y cuota femenina en la construcción, dice que en esta obra se están utilizando materiales de empresas vallecaucanas y que todo fluye de la mejor manera.
(Lea también: Fluye la obra del Instituto Popular de Cultura, sede El Lido)
“Si tú ves, los espacios que utiliza el IPC en estos momentos no son adecuados para lo que hacen. Y este lugar va a quedar perfecto para todos los actores, cantantes y bailarines. Para nosotros es una gran satisfacción ver que la ciudad puede seguir creciendo”, expresa la ingeniera.
A bordo de un mini cargador, con martillo de demolición, se puede encontrar a Jorge Andrade, operario de maquinaria y encargado de levantar las losas de la antigua sede, dejando el camino libre a sus compañeros de trabajo y que puedan cimentar. “Trabajar con corazón por Cali es una bendición. Uno se siente bien por aportar el granito de arena que va a ser para el bien de la comunidad y de la ciudad”, considera.
Para que todo esté sincronizado, Jesús Araujo, jefe de personal, está atento a las actividades de las cuadrillas, por lo que el avance de obra sigue en crecimiento. “Me siento orgulloso de trabajar en esta obra, porque es algo que va a beneficiar a los caleños. Agradecido con Dios y con la gente que nos dio la oportunidad de trabajar aquí; lo hacemos con mucho amor y cariño para que todo salga bien y que en un futuro la gente tenga donde superarse”, afirma.
Todos estos protagonistas hacen parte del grupo de 70 trabajadores que edifican el IPC de El Lido. Sus horarios van de 7:00 a.m. a 12:00 m. y de 1:00 a 5:00 p.m.; sábado hasta el mediodía y, eventualmente, se trabaja domingos y festivos.
Para la Administración del médico Jorge Iván Ospina, esta obra hace parte de los ‘hechos de corazón’ que apoyan los procesos educativos de nuestra ciudad.
Le puede interesar…
- Avanzan obras del Instituto Popular de Cultura en El Lido
Darwin Ávila Vanegas