Cuidemos nuestra madre tierra ahora, para poder seguir viviendo el mañana
Debido al acelerado desarrollo urbano, a la minería ilegal, a las actividades agropecuarias y agroindustriales y a la extracción forestal, entre muchas otras, en Santiago de Cali se ha ocasionado la pérdida de más del 60% de los ecosistemas en las últimas décadas.
El compromiso de los caleños es evitar un daño mayor en la ciudad y para ello se debe proteger el ser vivo en el que habita, respetando nuestra casa común. La tarea es de todos, una acción pequeña que ayudará a mantener viva nuestra biodiversidad.
Por ello este 22 de abril, Día Internacional de la Tierra, ella dice:
Existo en un amplio universo rodeado con miles de millones de galaxias, sin embargo, soy la única donde se ha descubierto vida, conmigo habitan cuerpos celestes quienes dan luz a mi vida.
Soy aire, tierra, agua, montañas, naturaleza, soy vida. He vivido miles de millones de años. Por mí han pasado un sinnúmero de especies, algunas enormes, otras diminutas, pero en estos 4.500 millones de años, a todas les he brindado abrigo y sustento.
Vives porque vivo, te he regalado valles, colinas, campos, huertos, montañas, glaciares, manantiales, ríos y bosques, que hacen de mí, un lugar hermoso y habitable.
Doy agua, alimento y oxígeno a todos los seres que me habitan, no guardo nada, lo ofrezco todo para que seas feliz mientras existas.
Comes gracias a los organismos que moran en mí. Bebes el agua que brota de mis manantiales, pero no habitas sólo, contigo viven otras especies, maravillosas y enigmáticas que hacen de este lugar, un lugar mágico, fantástico, único.
Entonces ¿por qué no me cuidas? ¿Por qué te crees superior a mí? ¿No ves que, si me destruyes, te destruyes a ti? Talarme, contaminarme y aniquilarme, también acaban contigo.
Soy fuerte y poderosa, he sobrevivido a tantos inviernos y a tantas oscuridades, pero siempre sale el sol e inicio un nuevo ciclo.
Tú vives en una minúscula parte de mí, rodeado de montañas, ríos, humedales, senderos, pero poco a poco me has ido acabando, has contaminado mi agua y mi aire, has destruido mis bosques y desplazado a otras especies de sus hogares, como sí tú fueras el dueño de todo.
Luego lloras porque no para la lluvia, o el sol es demasiado fuerte, porque mis ríos se desbordan o porque ya no encuentras alimento. ¿Acaso no lo ves? Son tus acciones las que me han dañado, tus acciones me han descontrolado, si no me cuidas, no podré cuidar de ti, soy madre y como madre te protejo, pero si no cuidas de mí, no podré ayudarte en tu camino, quizás tus hijos no puedan ver lo que tú ahora puedes ver: ríos cristalinos y llenos de vida, aves que vuelan y cantan libremente , no podrán recibir la sombra de un frondoso árbol o comer de sus frutos, ver un nido de un ave o caminar por una magnifica montaña.
Habítame, cuídame para que tus hijos y las futuras generaciones de todos lo seres vivos que en mí residen, puedan ver y disfrutar de mi belleza y riqueza.
Recuerda, eres mi invitado, no mi dueño, vives porque yo vivo y mueres si yo muero. Y por si no te has dado cuenta, cuando tu tiempo termine, seguiremos unidos, pues tú cuerpo descansará en mí.
Por todo lo anterior…
- Haz uso eficiente de los recursos naturales
- Reduce las emisiones del transporte y la industria
- Tengamos una relación diferente con nuestro entorno natural.
Sandra García