El Maná: Más que un comedor, un manantial de esperanza en Alto Menga
- El comedor comunitario El Maná, ubicado en Alto Menga, es liderado por la gestora Irene Ofir Gómez, una mujer cuya historia es un testimonio de lucha, compromiso y perseverancia.
Santiago de Cali, 16 de mayo de 2025
En las empinadas laderas de Alto Menga, donde la vista se pierde entre el verde vibrante de las montañas y el cielo a menudo encapotado, surge un espacio comunitario llamado El Maná. Más que un simple comedor, es el reflejo de la tenacidad y el espíritu transformador de Irene Ofir Gómez, la mujer que lo lidera con una mezcla de firmeza y calidez maternal.
Hace más de tres años, El Maná abrió sus puertas para tender una mano a quienes más lo necesitan: adultos mayores buscando un plato caliente, niños con miradas curiosas y habitantes de calle anhelando un respiro de transformación. Pero para Irene, alimentar el cuerpo nunca fue suficiente, su visión trascendía el acto de servir un plato de comida, a sembrar semillas de esperanza y autonomía en su comunidad.
La historia de Irene es, en sí misma, un relato de superación. Con la misma determinación con la que hoy gestiona donaciones y coordina voluntarios, porque hace años emprendió un camino en la confección y venta de ropa interior femenina, aquel proyecto, nacido de la necesidad y alimentado por su inquebrantable capacidad de soñar, se convirtió en la antesala de una iniciativa aún mayor: su Fundación El Maná.
Como representante legal de la fundación, Irene ha elevado su compromiso a otro nivel. Comprende que el hambre es un síntoma de una problemática más profunda, la falta de oportunidades que encadena a muchas familias a la vulnerabilidad.
La visión de Irene es clara y transformadora, sabe que el hambre no solo se combate con alimento, sino también con oportunidades. Por eso, sueña con consolidar un taller educativo, donde pueda dictar clases prácticas, y capacitar a madres cabeza de hogar en el arte de la confección, con el propósito de brindarles herramientas para que puedan generar sus propios ingresos y dignificar sus vidas a través del trabajo.
Actualmente, Irene gestiona donaciones de insumos, como una máquina collarín y una máquina de coser adicional, elementos indispensables para dar inicio a las capacitaciones que beneficiarán a muchas madres cabeza de hogar de Alto Menga.
La labor de Irene Ofir Gómez va mucho más allá, es un acto de profunda fe en el potencial humano, su perseverancia no se agota en la rutina diaria del comedor; se expande hacia la construcción de un futuro más promisorio para su comunidad. Con cada plato de comida servido y con cada gestión para su futuro taller, Irene demuestra que el cambio social no es una realidad que se forja con la dedicación y el espíritu incansable de personas como ella, verdaderos manantiales de esperanza en las alturas de Menga.
Zully Anacona Peña
Comunicaciones Secretaría de Bienestar Social