El jardinero que ayudó a evitar la extinción del Burilico
Don Carlos Valencia es el ‘Guardián de Vida del Burilico’, un árbol que estaba prácticamente extinto en nuestro territorio y que hoy se reproduce en el Vivero Distrital.
En Cali tenemos cerca 450 mil árboles, de los cuales 288.997 se encuentran registrados y plenamente caracterizados en el censo arbóreo de la ciudad. Hace poco más de 21 años este inventario permitió detectar que en el área urbana sólo quedaba un espécimen vivo de Xylopia ligustrifolia o Burilico.
Esta especie fue abundante en el oriente, cuando aún se mantenían algunos reductos de lo que fue la gran laguna de Aguablanca, zona inundable del río Cauca y de lo que hoy solo quedan los humedales de Charco Azul y El Pondaje.
El cambio en el uso del suelo en esta zona de Cali y la construcción de infraestructuras para la canalización de aguas, afectó de manera crítica el hábitat del Burilico, especie de lento crecimiento y difícil germinación, pues depende de su relación simbiótica con la avifauna para la germinación de sus semillas, lo que lo tuvo a punto de la extinción en nuestro territorio.
Como resultado de la curiosidad, la experiencia y la dedicación, que solo es capaz de brindar el amor por su trabajo, el jardinero más antiguo del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente-Dagma, Carlos Arturo Valencia Moreno, después de más de seis años de ensayos y pruebas logró reproducir, de manera exógena, esta especie arbórea.
En su propósito, utilizó artilugios inventados como réplica del tránsito de las semillas por el tracto digestivo de las aves, para luego ponerlas en camas de germinación que arropa con hojas de Samán. No suficiente con esto, el jardinero debe supervisar por cuatro o cinco meses la germinación de cada semilla, que demanda un rápido trasplante del infante de plántula a incubadoras, con miras a brindarle una mayor posibilidad de vida al nuevo Burilico.
Para lograr esta verdadera hazaña, don Carlos, como lo llaman todos en el vivero, en lugar de lamentarse por la situación de esta especie arbórea protectora del agua, tomó medidas para salvarla. Y por esos azares del destino, junto con el encargado de manejar el inventario arbóreo identificaron el último Burilico de Cali, que por casualidad se encontraba en predios del Vivero Distrital.
Junto a un grupo de compañeros encargados realizar la recolección de semillas para la reproducción de árboles, se desplazaron hasta Cauca Seco, de donde se trajeron el primer grupo de mil para experimentar.
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“Comencé a investigar todo sobre esta especie, aprendí lo que podía sobre sus características y necesidades de crecimiento. Y como aquí traen expertos sobre botánica de las universidades extranjeras, de Univalle y la Nacional, tomé sus datos y los contacté para que me dieran consejos y orientación. Ellos me brindaban sus conocimientos y yo ponía la malicia y la experiencia; así fue que logramos hacer germinar los primero Burilicos”, cuenta don Carlos.
Julián Perdomo, líder del Vivero Distrital, exaltó el trabajo que diariamente realizan los jardineros de este espacio, entregándole mensualmente a la ciudad más de 4000 plantas y árboles para enlucir y re-naturalizar los espacios públicos y áreas de protección, además de reproducir especies en peligro de extinción como el Burilico y el Manteco.
“Gracias a la dedicación de don Carlos y al amor que le ponen al trabajo, junto a sus compañeras y compañeros, 21 años después de que descubriéramos que el Burilico lo teníamos prácticamente extinto en nuestro territorio y a poco menos de ocho años de haber logrado hacer germinar el primero, hoy tenemos más de 400 de estos individuos listos para cuidar las márgenes protectoras de nuestras fuentes de agua y alimentar la avifauna de Cali”, aseguró Perdomo.
Según el botánico, esta semana comenzaron a germinar las primeras semillas de una camada de 1600 tratadas, con lo que se espera en unos pocos meses disponer de más Burilicos. “Por lo delicado del proceso de tratamiento y germinación, el porcentaje de éxito es bajo. Esto no nos desanima y esperamos de esta camada obtener al menos unas 900 o 1000 plántulas nuevas” puntualizó.
La despedida del ‘compinche’…
Cuando le preguntamos a don Carlos sobre el Burilico que más quiere, sin dudarlo respondió: “era, porque el papá de la mayoría de los que tengo germinados murió hace poco; los árboles como las personas nos morimos, pero igualitico que con nosotros lo que queda son los hijos y nuestras acciones y yo tengo aquí, en la entrada del vivero, un hijo del que salvó a esta especie”.
Carlos Arturo Valencia Moreno le pide a la gente que adopten, eduquen y cuiden estos árboles como a un niño. “Para eso hay que poner un palito guía que les permita crecer derecho. Hay que alimentarlo llevándole, de vez en cuando, un poco de abono y agua en temporadas de estiaje. Pero, sobre todo, hay que quererlo”, concluyó.
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