Parques y zonas verdes son el reflejo de nuestra ciudad
La adecuación paisajística tiene varios propósitos, entre otros, embellecer las zonas verdes, atraer aves e insectos nectarívoros e incentivar la apropiación por el cuidado del espacio público.
El Grupo de Eco-urbanismo del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente-Dagma, tiene como objetivo realizar la adecuación paisajística de espacios públicos que apoyen el desarrollo medioambiental de la ciudad. Además, fortalece la ‘cultura de parque’ en Santiago de Cali, fomentando el sentido de pertenencia y asegurando su buen uso y correcto mantenimiento.
Estos espacios además de brindar una mejor calidad de vida a las familias caleñas, se convierten en lugar de esparcimiento, incrementan la creatividad en niños, niñas y adolescentes y, de igual forma, son sinónimo de unión, al generar por medio de las actividades tiempo de calidad familiar.
En relación con los parques que se han podido adecuar desde el Dagma, en esta primera entrega hablamos del Berlín, ubicado en la carrera 3N entre calles 33 y 34 norte, zona verde contigua a la Institución Educativa Santo Tomás (sede CASD).
La zona era utilizada por muchas personas, tanto de la comunidad y la Institución Educativa como por conductores de transporte escolar y de carga. Estos últimos se parqueaban junto al andén para descansar.
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La autoridad ambiental local, en articulación con los habitantes del sector, adecuaron y recuperaron el lugar. “Son ciudadanos con mucho sentido de pertenencia, que cuidan las plantas, realizan la disposición de la basura en el mobiliario urbano instalado para tal fin y es muy grato trabajar con ellos”, manifestó uno de los integrantes del Grupo de Eco-urbanismo.
En la intervención del parque Berlín, el Dagma hizo adecuación de senderos peatonales, suministro e instalación de mobiliario urbano y siembra de plantas ornamentales de porte medio y grande. Además, se embelleció la zona; se reconstruyó el sardinel en diferentes áreas del parque; se restauró el espacio de la Virgen; se iluminó y despejó el área verde quedando más acorde al entorno de la comunidad.
La creación, trasformación y reparación de estos espacios ayuda a combatir la contaminación. Dichos oasis regulan la temperatura, producen oxígeno e, incluso, reducen la contaminación acústica amortiguando los ruidos ocasionados por el tráfico.
“Son lugar de paseo y relax. Pero más allá de su valor interior, su buena organización, su calidad o el grado de protección, muchas veces es su dimensión simbólica la que los convierte en lugares apreciados”, concluye Enric Pol, catedrático en psicología ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona, en España.
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Dalila Castro Afanador