Santa Librada se une al cuidado de los bosques urbanos
Los estudiantes del Colegio Republicano de Santa Librada se empoderaron del proceso que conducirá a ordenar y renovar las zonas verdes, en conjunto con padres, exalumnos y profesores.
Éste iniciará con el primero de tres talleres que se realizarán con el fin de desarrollar el esquema de ordenamiento del colegio como bosque urbano y determinar una zonificación, con base en usos, objetivos de conservación y saldos pedagógicos, como miembros de la Red Comunitaria de Bosques Urbanos de Santiago de Cali.
La conceptualización y la metodología las generaron el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente -Dagma y la Red Comunitaria de Bosques Urbanos, financiado con recursos del impuesto de la sobretasa por la CVC, mediante un convenio con la ONG Fundasoemco.
Participan de la ejecución cinco gestores miembros de la Red. “Es un proyecto que se construirá con los actores antes mencionados y tiene varios pasos. El primero es elaborar la característica biofísica del lugar, en segunda instancia, analizar cuáles son los conflictos, las amenazas y las virtudes, para generar una zonificación del Bosque, un plan de acción participativo y la elaboración de tres perfiles de proyecto que sirvan para continuar la gestión”, dice Carlos Acosta, líder de la Red de Bosques Urbanos de la Cali.
Con este proceso se pretende estrechar las sinergias entre las directivas y docentes de la institución, la asociación de exalumnos, los alumnos y los padres de familia, para construir una propuesta de ordenamiento ecológico del campus, el cual se encuentra estrechamente relacionada con el proyecto arquitectónico, que la asociación de exalumnos ha desarrollado.
“Este proyecto permite generar la construcción de ciudadanía con respecto al entorno, a nuestros valores ecológicos del Bosque Seco Tropical que nos vio nacer, para la defensa y rescate de lo público, como nuestra casa común”, añade Acosta.
En segunda instancia, se pretende generar una propuesta de ordenación de las coberturas verdes de un polígono ubicado en los barrios aledaños al colegio, que le genere beneficios ecológicos, mitigando islas de calor y mejorando la habitabilidad del sector, estrechando la relación entre la comunidad del colegio y sus vecinos.
“Algo que debemos tener claro es que Cali no es solo Salsa, Cali es también la fuerza colectiva de sus habitantes para recuperar el hábitat común, plantando y cuidando los árboles, arbustos, palmas y arvenses, como los mantecas, los chirlobirlos, los zapotes, los nísperos, lo mameyes, los mamoncillos, las pecuecas, los ciruelos, las palmas zanconas o las flores de nuestras abuelas, que nos acompañaron hasta que el paisaje urbano sucumbió ante el concreto”, expresa Acosta.
Una de problemáticas que se ha identificado, es la poca oferta de árboles nativos y el colegio Santa Librada no está ajeno a esta situación; en el momento tiene muchos árboles que no son nativos, pero tiene joyas invaluables que son referente en la memoria de los miles de estudiantes que aquí se han formado, como las ceibas, el ébano costeño, las palmas zanconas, algunos mangos y las acacias rosadas, todas estas especies, muchas de ellas raras en la ciudad, deben ser atendidas y reconocidas.
Este bosque urbano del colegio Santa Librada, debe ser un jardín botánico que conserve y promueva nuestra historia natural, dejando marcas indelebles en su comunidad, un legado para no olvidar sus orígenes y puedan hacer frente con conocimientos y criterios, a este fenómeno de cambio climático que ya está presente.
Diana Marcela Arboleda Ruiz