Cali cuenta con la primera Eco-escuela para combatir el cambio climático
A través del programa Ecobarrios, en el sector de San Antonio se encuentra la Institución Educativa Santa Librada sede Carlos Alberto Sardi, que decidió apostarle a la transición de convertirse en una Ecoescuela.
De la mano de dos de sus docentes: Nadia Hernández y Daniel Espada, y ante la inquietud de mejorar las experiencias educativas para sus alumnos, empezaron a trabajar en este sueño donde gran parte de este proceso surgió por el encuentro con el territorio en el que poco a poco empezaron a llegar actores para involucrarlos en el proceso de Ecobarrios.
De esta manera comenzó la primera etapa en el año 2018 e iniciaron a construirse sus primeras huertas; después de esto un punto transformador fue la apuesta de energía solar en la escuela, que les generó un reto para seguir pensando la escuela de manera sistemática y coherente, además de aportar a la disminución de la huella de carbono y trabajar el tema de cambio climático con los niños.
En esa búsqueda se dieron cuenta de que no bastaba con querer ser una Ecoescuela, y tener tanto cemento dentro de la institución; por eso el objetivo fue construir ese sueño verde, empezar a romper el cemento y recuperar el suelo. Esta acción les permitió de paso luchar contra las olas de calor y poder generar unas aulas más refrescantes para los niños y docentes.
Empezaron a tocar puertas para seguir construyendo el sueño. Y de la mano del Dagma, se sumaron en la apuesta de construir la Ecoescuela, sueño que sigue en construcción. Lo más significativo no es el resultado final, sino el proceso que se va gestando paso a paso con cada niño de la institución. “Este sueño es grande y es muy bonito para la ciudad”, asegura Nadia Hernández.
“Nuestro principio es simular un aula o laboratorio vivo para el aprendizaje”, manifiesta el docente Daniel. Más que para los niños, es para los ciudadanos. En nuestro territorio necesitamos acciones que empiecen a transformar las prácticas de todas las personas, los niños son las semillas en este legado que hemos dejado para ellos y por eso es importante brindarles las herramientas adecuadas, para que de cara al futuro afronten los cambios climáticos que tendrán más adelante”, agregó.
“Se trata de construir país, nuestra mayor riqueza que es nuestra biodiversidad es nuestra base, sin embargo lo que está fallando es la humanidad, como personas y como ciudadanos, por eso la apuesta es formar sujetos que se relacionen de mejor manera con el ambiente desde lo biológico y lo social, esa construcción de comunidad es uno de los retos como Ecoescuela”, concluyó.